Robots en casa: de ayudantes a compañeros cotidianos
La IA convierte a los robots domésticos en aliados del bienestar, la autonomía y la vida diaria: ya no solo limpian y vigilan, sino que…
El Gobierno impulsa un centro pionero que estudiará cómo afectan los robots y algoritmos a nuestras decisiones, emociones y autonomía para anticipar riesgos de dependencia, manipulación y pérdida de control

España ha dado un paso decisivo en su estrategia de inteligencia artificial: financiar un laboratorio de investigación dedicado a estudiar cómo nos relacionamos con robots e inteligencias artificiales. Según este artículo de El País, el objetivo es claro: anticipar riesgos, comprender impactos sociales y garantizar que el desarrollo de la IA permanezca bajo control humano.
La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio por reforzar la investigación pública en IA. No se trata solo de impulsar innovación, sino de proteger derechos fundamentales, evitar dependencias tecnológicas y fortalecer la confianza social en un momento en el que la IA se integra en decisiones cotidianas, emociones y dinámicas sociales.
El nuevo laboratorio estudiará la interacción humano‑máquina desde una perspectiva psicológica, social, ética y tecnológica. Su misión es identificar riesgos antes de que se conviertan en problemas estructurales.
Entre sus líneas de trabajo destacan:
Como subraya El País, se trata de un proyecto de investigación preventiva, orientado a anticipar problemas antes de que la IA esté plenamente integrada en la vida cotidiana.
Este laboratorio forma parte del programa Generación IA, impulsado por el Gobierno de España y gestionado a través de Red.es. Según datos oficiales, el programa financia centros de investigación, contratos científicos y proyectos públicos de IA, con el objetivo de fortalecer capacidades nacionales y formar talento especializado.
Dentro de esta estrategia:
El laboratorio no es solo un proyecto científico: es una herramienta de prevención social para lograr distintos objetivos.
La iniciativa española se alinea con una tendencia global hacia una IA más humana y responsable.
El AI Act de la Comisión Europea establece obligaciones estrictas para garantizar que la IA sea segura, explicable y respetuosa con los derechos fundamentales. España refuerza este marco con la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), que supervisa riesgos y gobernanza a nivel nacional.
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas recuerda que la IA debe desarrollarse desde un enfoque de derechos humanos, especialmente cuando afecta a relaciones humanas, toma de decisiones o dinámicas emocionales.
Con este laboratorio, España no solo adopta tecnología: participa en su diseño, regulación y supervisión, posicionándose como un actor relevante en la gobernanza responsable de la IA.