España ocupa la sexta posición entre los países con mayor adopción de IA a nivel global
La inteligencia artificial es una tecnología cada vez más arraigada en organizaciones y empleados, incluso para el día a día de los usuarios.
Una jornada celebrada en el Patio de la Infanta de Fundación Ibercaja reúne a expertos para debatir sobre riesgos, oportunidades y el futuro del ejercicio jurídico en un entorno digital […]
Una jornada celebrada en el Patio de la Infanta de Fundación Ibercaja reúne a expertos para debatir sobre riesgos, oportunidades y el futuro del ejercicio jurídico en un entorno digital acelerado
IAON ha celebrado hoy la jornada “Abogacía en tiempos de IA: adaptarse para ejercer mejor”, un encuentro que ha reunido a profesionales del Derecho, estudiantes y representantes institucionales interesados en comprender cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la práctica jurídica. La sesión, organizada en colaboración con el Gobierno de Aragón, Microsoft, Ibercaja y Fundación Ibercaja, ha ofrecido una visión clara y accesible sobre el impacto real de la IA en el ejercicio de la abogacía, combinando análisis jurídico, ejemplos prácticos y reflexiones éticas.
El coordinador de IAON, Fernando de Santos, ha abierto la jornada explicando qué es la inteligencia artificial y cómo ya forma parte del día a día de muchos despachos, desde la gestión documental hasta la redacción de textos legales o la investigación jurisprudencial. Ha subrayado que la clave no está en sustituir el criterio profesional, sino en reforzarlo con herramientas que permitan trabajar con mayor precisión, rapidez y capacidad de análisis.
La intervención de Moisés Barrio, letrado del Consejo de Estado, profesor y uno de los mayores especialistas en regulación digital en España, ha sido uno de los ejes centrales del encuentro. Barrio ha ofrecido un recorrido claro y didáctico por la evolución de la inteligencia artificial, desde sus orígenes como disciplina académica en 1956 hasta la llegada de la IA generativa y los sistemas agénticos que comienzan a desplegarse en 2025.
Barrio ha diferenciado entre modalidades de IA y ha descrito los modelos actuales como “sistemas que buscan patrones y sustituyen comprensión por predictibilidad”, lo que explica tanto su potencia como sus limitaciones. Ha mostrado cómo funcionan los asistentes jurídicos basados en IA, qué pueden aportar en tareas como la búsqueda de jurisprudencia, el análisis documental o la elaboración de primeras redacciones, y qué riesgos implica confiar en modelos que operan como cajas negras. En este sentido, ha insistido en que la IA jurídica no es equivalente a la IA general, y que su valor reside en “complementar, no reemplazar”, el criterio profesional. Su presentación ha ofrecido una visión amplia y rigurosa del papel que la IA puede desempeñar en el Derecho, siempre bajo supervisión humana y con responsabilidad jurídica plena.
La jornada ha contado también con la participación de Alfredo Sánchez‑Rubio, decano del Colegio de Abogados de Zaragoza y fundador de Brexia Legal, quien ha ofrecido una reflexión especialmente relevante sobre los riesgos, dilemas y oportunidades que la IA plantea para el ejercicio profesional. Sánchez‑Rubio ha advertido sobre “el coste de lo gratuito”, recordando que el uso de herramientas abiertas puede implicar alucinaciones, riesgos de confidencialidad, falta de control sobre los datos y modelos sin garantías jurídicas. Ha explicado que la abogacía no es un sector homogéneo: mientras las grandes firmas ya trabajan con soluciones específicas y seguras, los despachos pequeños recurren con más frecuencia a herramientas generativas generalistas, lo que genera una democratización aparente pero profundamente asimétrica.
En su intervención, ha descrito cómo la automatización está transformando el trabajo jurídico, especialmente en tareas como la criba documental, las búsquedas iniciales, las primeras redacciones o las revisiones repetitivas. Esta evolución, ha señalado, está redefiniendo la profesión hacia un modelo donde el valor se desplaza del hacer al pensar, con más peso en el análisis, la estrategia y la interpretación jurídica. También ha abordado los dilemas deontológicos que emergen con la IA, desde la obligación de informar al cliente y al tribunal hasta la responsabilidad sobre los datos y la necesidad de recordar que “la IA no firma: la responsabilidad sigue siendo del abogado”.
Sánchez‑Rubio ha dedicado parte de su intervención a la formación de los nuevos profesionales, alertando del riesgo de que desaparezcan tareas manuales que tradicionalmente ayudaban a construir criterio jurídico. Ha planteado la necesidad de repensar cómo se forma a los futuros abogados en un contexto donde la IA puede resolver tareas mecánicas, pero no sustituir la comprensión profunda del Derecho. También ha analizado el impacto de la IA en el mercado legal, con clientes más instruidos, mayor exigencia de precisión, más personalización y un aumento de la competencia. Ha concluido destacando la oportunidad que representa la IA como multiplicador de capacidades, especialmente para despachos ágiles que sepan combinar tecnología con empatía, criterio y estrategia. Su mensaje final ha resonado entre los asistentes: “No se trata de parecer modernos, sino de seguir siendo útiles a la ciudadanía”.
La jornada ha concluido con una mesa redonda dedicada a reflexionar sobre el futuro de la abogacía en un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial. En la conversación, moderada por Mar González Bella, directora de Asesoría Jurídica de Ibercaja Banco, han participado los dos ponentes, que han puesto sobre la mesa los retos inmediatos que afronta la profesión, desde la necesidad de reforzar la formación jurídica en un entorno donde desaparecen tareas manuales hasta la responsabilidad de garantizar un uso ético y seguro de las herramientas tecnológicas.
Tras el debate, el público ha podido plantear preguntas que han ampliado la reflexión sobre los desafíos y oportunidades que la IA abre para el sector legal. Con esta jornada, IAON continúa su labor de acercar la inteligencia artificial a los distintos sectores profesionales, promoviendo un uso ético, responsable y centrado en las personas, y ofreciendo espacios de formación y reflexión para afrontar con garantías los retos del presente y del futuro.