Q.ANT apuesta por la fotónica para aliviar el cuello de botella energético de la IA
La compañía Q.ANT desarrolla desde hace varios años un tipo de procesador que no necesita corriente eléctrica para calcular.

Los sistemas de IA que se diseñen para actuar como humanos también deberán aplicar sistemas sólidos de seguridad y revisión ética.
China planea endurecer las normas en torno al uso de inteligencia artificial similar a la humana exigiendo a los proveedores que garanticen que sus servicios son éticos, seguros y transparentes. Los usuarios deberán ser informados que están tratando con IA cuando se conecten a un servicio y en intervalos de dos horas, o cuando puedan detectarse signos de dependencia excesiva. Según el borrador de las propuestas, los proveedores deberán realizar una evaluación de la seguridad y presentar un informe a la administración provincial del ciberespacio si lanzan alguna función de IA similar a la humana. También se exigirá un informe a los servicios que consigan un millón de usuarios registrados o 100.000 usuarios activos mensuales.