Las nuevas obligaciones de transparencia en IA entran en vigor el 2 de agosto
Las modificaciones introducidas por el ómnibus digital retrasan hasta diciembre de 2027 la regulación de los sistemas de alto riesgo.

La IA cognitiva tiene la capacidad de razonar, aprender, resolver problemas y procesar datos a una mayor velocidad; adaptándose a los cambios.
La inteligencia artificial (IA) cognitiva se posiciona como una herramienta clave en la neurotecnología, capaz de razonar, aprender y adaptarse, facilitando el desarrollo de interfaces cerebro-computadora. Estas tecnologías permiten procesar señales cerebrales para ayudar en la rehabilitación motriz, el control de enfermedades como Parkinson o epilepsia, y la recuperación de la comunicación en pacientes con déficits neurológicos. Destacan los avances en chips cerebrales, como los de Neuralink y Synchron (con NVIDIA), que ofrecen opciones menos invasivas y más seguras. El futuro apunta a mejorar la autonomía de personas con problemas neurológicos y redefine la relación entre medicina y tecnología.