Q.ANT apuesta por la fotónica para aliviar el cuello de botella energético de la IA
La compañía Q.ANT desarrolla desde hace varios años un tipo de procesador que no necesita corriente eléctrica para calcular.

El resultado es un delicado equilibrio entre competitividad, seguridad jurídica y protección de derechos fundamentales.
La UE retrasa hasta diciembre de 2027 la aplicación de la Ley de IA para sistemas de alto riesgo (biometría, evaluación crediticia, tráfico inteligente), aprobada en 2024, para definir estándares técnicos y ahorrar 225 millones de euros a empresas, aunque deja sin cobertura clara tecnologías sensibles. Paralelamente, estudia relajar el RGPD reclasificando el desarrollo de IA como «interés público» o investigación, permitiendo reutilizar datos anonimizados sin nuevo consentimiento, ante la competencia con EE.UU. y China. Expertos como Sergio García Estradera advierten de riesgos para la privacidad y derechos digitales, defendiendo innovación responsable sin erosionar el liderazgo regulatorio europeo.