Zaragoza aprueba la primera Ordenanza de Gobierno del Dato de una capital española
Zaragoza también ha obtenido financiación para dos proyectos destinados al desarrollo de espacios de datos para comunidades inteligentes.

La inteligencia artificial puede mejorar la eficiencia de administraciones y empresas, pero también aumentar su dependencia de proveedores externos.
La expansión de la inteligencia artificial está obligando a las instituciones a afrontar un reto que va más allá de la inversión, la regulación o la adopción tecnológica: desarrollar capacidades internas para gobernar y supervisar los sistemas que utilizan. La soberanía digital no depende solo de infraestructuras o proveedores, sino también del conocimiento necesario para comprender, controlar y corregir los resultados de la IA. Además, el cumplimiento regulatorio por sí solo no garantiza un control efectivo. Para preservar la autonomía institucional, las organizaciones deben mantener capacidades técnicas y humanas que permitan supervisar realmente las decisiones automatizadas.
Fuente: Agenda Pública