De vivir más a vivir mejor: IA para el envejecimiento saludable

Vivir más ya no parece suficiente. Descubre cómo la inteligencia artificial comienza a redefinir el envejecimiento saludable, impulsando nuevas formas de prevenir, acompañar y añadir más vida a los años.

Del reto de la longevidad al del envejecimiento saludable

Durante gran parte de la historia humana, el principal desafío de los sistemas de salud consistió en evitar morir demasiado pronto. Hoy, sin embargo, el reto comienza a desplazarse progresivamente hacia otra pregunta: cómo vivir mejor durante más tiempo. La transición demográfica y sanitaria de las últimas décadas ha alterado profundamente la relación entre población, envejecimiento y salud, hasta el punto de que el incremento de la longevidad se ha convertido en uno de los fenómenos más relevantes para economías, sistemas sanitarios y modelos de bienestar. La cuestión ya no parece residir únicamente en cuántos años vivimos, sino en qué ocurre dentro de esos años adicionales.

Los datos sugieren que el aumento de la esperanza de vida constituye una transformación histórica. A escala global, la esperanza de vida mundial ha alcanzado 73,5 años en 2025, lo que supone 8,6 años más respecto a 1995, según Naciones Unidas.[1] Si se amplía la perspectiva temporal, el cambio adquiere otra dimensión: un análisis del estudio Global Burden of Disease (GBD) 2021, publicado en the Lancet, estima que entre 1950 y 2021 la esperanza de vida global aumentó 22,7 años, pasando de 49 a 71,7 años.[2] Las proyecciones del mismo estudio apuntan además a una continuidad de esta tendencia, con un incremento cercano a 5 años adicionales entre 2022 y 2050, hasta alcanzar 78,1 años, impulsado especialmente por regiones que históricamente habían mostrado peores indicadores sanitarios.

Este aumento de la longevidad no implica únicamente que las personas vivan más tiempo, sino que modifica la composición de la población. En 1950, ningún país del mundo superaba el 11 % de población mayor de 65 años.[3] En el año 2000, el máximo observado alcanzaba el 18 %, mientras que las estimaciones hacia 2050 apuntan a países donde este grupo poblacional podría representar hasta el 38 % de la población total.[4] Más que un fenómeno demográfico aislado, este cambio comienza a alterar las necesidades de cuidado, consumo, vivienda, movilidad y asistencia sanitaria, desplazando progresivamente el foco desde enfermedades agudas hacia condiciones crónicas asociadas al envejecimiento.

Europa refleja esta tendencia con especial intensidad. Según Eurostat, la esperanza de vida en la Unión Europea alcanzó 81,5 años en 2024, superando incluso los niveles previos a la pandemia.[5] Las proyecciones demográficas citadas por el European Parliamentary Research Service (EPRS) sugieren que la esperanza de vida media de la UE-27 podría superar los 85 años entre 2045 y 2050, con escenarios hacia finales de siglo próximos a 90 años.[6] Paralelamente, el envejecimiento poblacional continuará intensificándose: según la Organisation for Economic Co-operation and Development, casi 3 de cada 10 europeos, un 29 %, tendrá más de 65 años en 2050, frente al 21 % registrado en 2023. La consecuencia implícita parece clara: vivir más deja de ser una excepción demográfica para convertirse en una realidad poblacional.[7]

Dentro de Europa, España ocupa una posición especialmente relevante. Según el Country Health Profile 2025 de la OCDE y el European Observatory, España registró 84 años de esperanza de vida en 2024, situándose como el tercer país más longevo de la Unión Europea y superando en 2,3 años la media europea.[8] La tendencia resulta aún más visible a nivel regional: la Comunidad de Madrid alcanzó 85,7 años, convirtiéndose en la región con mayor esperanza de vida de toda la UE.[9] Las previsiones del Instituto Nacional de Estadística sugieren además que esta trayectoria continuará durante las próximas décadas. En 2073, la esperanza de vida podría situarse en 86 años para hombres y 90 años para mujeres.[10]

Sin embargo, el aumento de años vividos introduce una cuestión menos evidente: no todos esos años adicionales se viven en las mismas condiciones de salud. A medida que se amplía la longevidad, emerge una tensión creciente entre vivir más y vivir bien.

Según la World Health Organization, la esperanza de vida saludable (Healthy Life Expectancy, HALE), entendida como el número de años vividos con buena salud, aumentó globalmente de 58,1 años en 2000 a 61,9 años en 2021, suponiendo un avance de casi 3,8 años.[11] Sin embargo, esta cifra es significativamente inferior a la esperanza de vida total observada en el siglo XXI.

El diagnóstico del McKinsey & Company Health Institute aporta una perspectiva complementaria. Según sus estimaciones, en los últimos 60 años por cada año adicional de esperanza de vida ganado, hemos pasado aproximadamente seis meses en mal estado de salud.[12]

Además, a nivel global, los años promedio vividos con enfermedad han aumentado desde 8,7 años en 2000 hasta 10,2 años en 2025, y podrían alcanzar 11,4 años en 2050, reflejando una expansión progresiva del tiempo vivido con necesidades de cuidado y seguimiento continuado.[13]

Europa no es ajena a esta tendencia. Según los datos más recientes de Eurostat, en 2023 los años de vida saludable al nacer en la Unión Europea se situaron en 63,1 años de media.[14]

España ilustra esta tensión de manera especialmente visible. Aunque se sitúa entre los países más longevos del mundo, la esperanza de vida saludable en España alcanzó 62,1 años en 2023, frente a una esperanza de vida total cercana a 84 años.[15] Esto implica una brecha superior a 20 años potencialmente vividos con enfermedad crónica, fragilidad o pérdida de autonomía.  

La evolución reciente refleja también la vulnerabilidad de estos avances.: tras alcanzar 69,9 años de vida saludable en 2019, el impacto de la pandemia de COVID-19 coincidió con un descenso hasta 61,2 años en 2022, del que posteriormente se produjo una recuperación parcial. [16]

A ello se suman importantes diferencias por género, dado que la esperanza de envejecer saludablemente no se distribuye de manera igualitaria entre hombres y mujeres. Según datos de la Comisión Europea y la OCDE, en España, a los 65 años, los hombres pueden esperar vivir 19,2 años adicionales, de los cuales 9,8 serían en buena salud.[17] Las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, con 23,2 años adicionales de esperanza de vida, pero no necesariamente con mejor salud, ya que solo 9,5 años se estiman libres de limitaciones relevantes.[18] La mayor longevidad femenina, por tanto, parece coexistir con un mayor tiempo de vida marcado por problemas de salud, fragilidad o necesidades de cuidado continuado.

La lectura implícita es relevante: hemos añadido más años a la vida, pero no necesariamente la misma proporción de vida saludable a esos años.

Frente a esta realidad, comienza a producirse un cambio de enfoque. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS), impulsó un replanteamiento del propio objetivo del envejecimiento, a la luz de las nuevas necesidades y retos que plantean los cambios demográficos en un sistema que ha sido históricamente más eficaz tratando episodios agudos, que, acompañando enfermedades crónicas prevalentes en la vejez, una limitación que adquiere relevancia en un contexto donde la población vive más años.[19]

Siguiendo esta línea, la OMS introdujo en 2015 el concepto de “Healthy Ageing” o envejecimiento saludable, definido como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en edades avanzadas. [20] Este enfoque supone un cambio conceptual importante: el envejecimiento saludable deja de definirse exclusivamente por la ausencia de enfermedad y pasa a centrarse en la capacidad funcional, entendida como las capacidades que permiten a las personas “ser y hacer aquello que tienen razones para valorar”. [21]

Este cambio de enfoque supone ir un paso más allá de los conceptos tradicionales de longevidad y salud, que ya venía anticipando la OMS. Mientras la Real Academia Española (RAE) define la longevidad como la cualidad de quien alcanza una edad muy avanzada, y entiende la salud como el estado en que el organismo ejerce normalmente todas sus funciones, la OMS amplía esta visión al definir la salud como un estado de bienestar físico, mental y social, y no únicamente como la ausencia de enfermedad. [22][23][24]  

Bajo esta lógica, la longevidad deja de interpretarse exclusivamente como alcanzar edades avanzadas y comienza a entenderse como la capacidad de mantener el ejercicio funcional, la autonomía y el bienestar a medida que se acumulan años de vida.

Dicho de otro modo, el dilema comienza a desplazarse: ya no se trata únicamente de preguntarnos ¿cómo podemos añadir más años a la vida?, sino también ¿cómo podemos añadir más vida a los años?.

Si el reto es vivir mejor: ¿estamos preparados?

El reto parece identificado. Sin embargo, reconocer el problema no implica necesariamente que los sistemas sanitarios estén preparados para afrontarlo. Si durante gran parte del siglo XX la prioridad consistió en reducir mortalidad, combatir enfermedades infecciosas y responder a episodios agudos, el contexto sanitario actual comienza a configurarse alrededor de una realidad distinta. A medida que aumenta la esperanza de vida, también lo hace el número de personas que conviven durante más años con enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, trastornos neurodegenerativos o condiciones de salud mental, desplazando progresivamente las necesidades sanitarias hacia seguimiento continuado, acompañamiento y cuidado prolongado. La transición demográfica, por tanto, no solo implica más personas mayores, sino también más años vividos con necesidades de salud complejas, una námica que comienza a tensionar sistemas concebidos bajo una lógica distinta.

El análisis de McKinsey apunta a una idea especialmente relevante para longevidad: a medida que envejece la población, aumentarán precisamente las enfermedades más vinculadas a la edad y a hábitos acumulados durante décadas, reforzando la presión sobre sistemas sanitarios ya exigidos. Las proyecciones para 2025-2050 muestran que el crecimiento futuro de la carga de enfermedad se concentrará principalmente en patologías crónicas y de larga duración, más que en episodios infecciosos o agudos.[25]

Entre las enfermedades con mayor crecimiento esperado destacan la diabetes y las enfermedades renales, junto con trastornos neurológicos, cáncer, enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas, todas ellas estrechamente relacionadas con multimorbilidad, definida por la OMS como la coexistencia de dos o más condiciones crónicas en el mismo individuo.[26][27] También aumentan los trastornos musculoesqueléticos, especialmente relevantes desde una perspectiva de envejecimiento saludable por su relación con dolor crónico, movilidad reducida, fragilidad y dependencia funcional.[28]

Fuente: Mckinsey

La magnitud del cambio proyectado ayuda a contextualizar el desafío. McKinsey estima que, para 2050, el mundo afrontará 500 millones adicionales de años vividos con enfermedad, limitaciones funcionales o muerte prematura, una medida utilizada para estimar la pérdida acumulada de salud en una población.[29] Traducido al plano cotidiano, esto significa más años convividos con dolor, deterioro cognitivo, pérdida de autonomía o necesidad de apoyo continuado, incrementando la demanda de consultas, rehabilitación, seguimiento clínico y cuidados de larga duración.

En términos de capacidad asistencial, este aumento implicaría una presión sanitaria muy superior al simple crecimiento poblacional. Aunque la población mundial crecería en torno a 1,2 mil millones de personas hasta 2050, el aumento de enfermedades crónicas y años vividos con mala salud equivaldría a incorporar el volumen de atención sanitaria de 1,5 mil millones de personas adicionales. [30] En otras palabras, surgiría una demanda extra equivalente a 334 millones de personas más, comparable a añadir un sistema con necesidades de salud similares a las de todo Estados Unidos, sin que ello implique necesariamente un crecimiento proporcional de recursos, infraestructuras o profesionales sanitarios.[31]

La presión no parece limitarse al volumen de demanda, sino también a su coste. Según McKinsey, el gasto sanitario global podría aumentar desde 11,2 billones de dólares actuales hasta 20,5 billones de dólares en 2050, pasando del 10 % al 11 % del PIB mundial.[32] Paralelamente, el impacto económico asociado a mala salud, medido en pérdida de productividad y menor participación laboral, podría incrementarse del 17 % al 23 % del PIB global.[33]

La implicación parece relevante para el debate sobre longevidad: si aumenta simultáneamente la demanda de cuidados y el coste de sostenerlos, responder únicamente ampliando capacidad asistencial podría encontrar límites, especialmente en un escenario donde las necesidades de cuidado se extienden durante décadas.

Es precisamente aquí donde emerge una tensión relevante. Como apunta el análisis, los sistemas de salud contemporáneos han demostrado una elevada capacidad para responder a cirugías, urgencias o episodios agudos de enfermedad.  Sin embargo, gran parte de ellos no fueron concebidos para gestionar de forma continuada las enfermedades crónicas a gran escala, ni para sostener la funcionalidad, la autonomía y el bienestar durante décadas de envejecimiento.[34] En otras palabras, seguimos teniendo sistemas diseñados principalmente para curar, mientras el reto creciente parece consistir en prevenir, anticipar y acompañar.

Sin embargo, el diagnóstico de McKinsey introduce un matiz relevante: la trayectoria actual no parece inevitable. El informe estima que, ampliando el acceso temprano a intervenciones sanitarias probadas y coste-efectivas, las sociedades podrían reducir hasta un 35 % de la carga global de enfermedad proyectada para 2050, evitar 33 millones de muertes prematuras y ahorrar más de 461 millones de años vividos en mal estado de salud.[35] Traducido al plano individual, esto equivaldría aproximadamente a 18 días adicionales de vida saludable por persona cada año, una mejora que, acumulada a lo largo del ciclo vital, adquiere una dimensión relevante.[36]

Para ello, McKinsey distingue tres grandes tipos de intervención sobre salud y longevidad. En primer lugar, las intervenciones de prevención poblacional, orientadas a reducir riesgos mediante cambios regulatorios y del entorno, como políticas antitabaco, mejora de calidad del aire o reducción de sal y azúcar en alimentos procesados. En segundo lugar, las intervenciones de prevención individual y cuidado proactivo, centradas en detección temprana, modificación de hábitos y gestión personalizada del riesgo, incluyendo vacunación, actividad física, control de presión arterial o cribados preventivos. Finalmente, las intervenciones terapéuticas, enfocadas en tratar patologías ya desarrolladas mediante medicación, cirugía o atención especializada.

Lo relevante es dónde se concentra el potencial de mejora. Según McKinsey, aproximadamente el 65 % del impacto potencial en salud provendría de estrategias preventivas, mientras que las intervenciones terapéuticas explicarían el 35 % restante.[37] La implicación parece relativamente deductiva: si el reto de la longevidad consiste en ampliar años vividos con bienestar, autonomía y funcionalidad, el mayor margen de mejora parece situarse antes de que aparezca la enfermedad, no únicamente después. Bajo esta lógica, la conversación comienza a desplazarse desde reaccionar ante deterioro hacia anticiparlo, acompañarlo y reducir su probabilidad de aparición, un cambio de enfoque que abre el espacio para nuevas herramientas capaces de sostener prevención y seguimiento de forma continua, personalizada y escalable.

Sin embargo, aquí emerge una pregunta incómoda pero inevitable: si el mayor potencial para sostener la longevidad parece concentrarse en la prevención, ¿están realmente preparados los sistemas sanitarios para priorizarla? La inversión actual parece sugerir una preparación todavía limitada. En la Unión Europea, tras el incremento temporal asociado a la pandemia, el gasto en prevención representó únicamente el 3,65 % del gasto sanitario total en 2023, equivalente a 62,8 miles de millones de euros, regresando a niveles previos a la COVID-19.[38] En España, según la OCDE, la inversión en prevención alcanzó el 3,4 % del gasto sanitario total, alineada con la media de la organización, aunque todavía representando una proporción reducida frente al conjunto del presupuesto sanitario.[39]

La relevancia de esta brecha se hace más evidente al observar la oportunidad que podría perderse al infrafinanciar la prevención. Un estudio longitudinal realizado sobre 37 países de la OCDE entre 1970 y 2019 encontró que una mayor inversión pública en prevención se asocia, a largo plazo, con menores niveles de mortalidad y una mejora de la esperanza de vida a partir de los 65 años.[40] Según el análisis, los efectos más consistentes parecen concentrarse en programas de detección temprana de enfermedades y programas de inmunización, reforzando la idea de que anticipar el deterioro y actuar antes de que aparezcan complicaciones puede resultar más efectivo que intervenir únicamente una vez la enfermedad ya se ha desarrollado. [41]

Esto implica que, mientras el reto del envejecimiento saludable parece exigir sistemas capaces de anticipar, prevenir y acompañar, gran parte de los recursos continúan organizándose bajo una lógica predominantemente reactiva, centrada en intervenir cuando la enfermedad ya ha aparecido.

La pregunta, por tanto, permanece abierta: si el reto ya no es solo vivir más, sino envejecer mejor, ¿pueden nuestros sistemas sanitarios adaptarse a ese nuevo paradigma?

Los mercados capturan la demanda creciente: el auge de la economía de la longevidad

Ante la presión creciente en los presupuestos estatales y la demanda en aumento por estos servicios preventivos, el mercado está capturando las necesidades emergentes, tanto a nivel global, como europeo y español.

Según estimaciones de SNS Insider, el mercado global de longevidad pasará de 27.600 millones de dólares en 2025 a más de 67.000 millones de dólares en 2035, impulsado por el aumento de enfermedades asociadas a la edad, el interés creciente por prevención y bienestar, y el avance de tecnologías como inteligencia artificial, genómica o biomarcadores del envejecimiento.[42] Lo relevante no parece residir únicamente en una tecnología concreta, sino en el paso desde una medicina reactiva hacia un modelo orientado a anticipar riesgos y prolongar años vividos con salud.

No resulta casual que prevención y bienestar ya representen más del 30 % del mercado, reflejando una creciente disposición al “envejecimiento sano” y no solamente a curar enfermedades.

Uno de los hallazgos más reveladores del mercado de longevidad tiene que ver con el papel cada vez más activo de las personas en la gestión de su propio envejecimiento. Según el informe, los consumidores ya representan más del 35 % del mercado de longevidad, constituyendo el mayor segmento de usuarios finales, una señal que sugiere que la longevidad deja progresivamente de limitarse a hospitales, laboratorios o compañías biotecnológicas para integrarse en la vida cotidiana.[43] Esta evolución corrobora el diagnóstico planteado por McKinsey & Company, según el cual la prevención individual y el cuidado proactivo comienzan a posicionarse como una de las vías con mayor potencial de impacto en salud, basada en detección temprana, cambio de hábitos y gestión personalizada del riesgo.

En Europa, aunque no se han identificado estimaciones agregadas específicas sobre el mercado de longevidad en su conjunto, distintas categorías estrechamente vinculadas al envejecimiento saludable comienzan a reflejar una relevancia creciente. La longevidad parece consolidarse progresivamente como uno de los vectores de transformación del sector salud y bienestar. Se estima que el mercado europeo de fármacos y soluciones wellness orientadas a longevidad crecerá desde 18.200 millones de dólares en 2025 hasta casi 28.800 millones de dólares en 2033, impulsado por un crecimiento anual cercano al 6 %, una evolución que parece consistente con el creciente interés por prevención, mantenimiento de funcionalidad y bienestar a largo plazo.[44]

España también comienza a posicionarse dentro de esta transición. Según estimaciones de mercado, el sector de diagnóstico de longevidad en España pasará de 44,7 millones de dólares en 2025 a 69,7 millones de dólares en 2033, equivalente a un crecimiento anual compuesto del 5,8 %.[45]

Más allá de las cifras, la señal parece relevante: las soluciones vinculadas a detección temprana, monitorización y prevención comienzan a ganar protagonismo, reforzando la idea de que el envejecimiento saludable empieza progresivamente a configurarse como un espacio de innovación y demanda creciente.

También cabe destacar que el crecimiento de mercado se asienta en un cambio progresivo de deseos y hábitos en torno al bienestar y el envejecimiento saludable, incluyendo al segmento directamente afectado, el senior.  En primer lugar, el 61 % de la población afirma dar hoy más prioridad a “envejecer bien” que hace cinco años, una señal que sugiere que el objetivo ya no parece consistir únicamente en vivir más años, sino en vivir más y mejor.[46]

Este cambio de mentalidad comienza a trasladarse al comportamiento cotidiano siguiendo el hilo de un enfoque preventivo. Según NielsenIQ, el 68 % de los españoles afirma gestionar activamente su salud, incorporando hábitos como ejercicio físico, seguimiento de indicadores de salud o mayor atención a la alimentación, una tendencia que parece especialmente relevante también entre personas mayores.[47]

La gestión activa de la salud se está traduciendo en cambios concretos de hábitos en el segmento senior. En Europa, una de cada tres personas mayores ya realiza actividad física al menos una vez por semana, mientras que el 32,4 % de las personas mayores de 65 años participaba en actividades culturales en 2022, reflejando un interés creciente por mantener salud física, cognitiva y social. [48]

En particular, en España el tabaquismo diario se ha reducido casi a la mitad desde 2001 y el consumo de riesgo de alcohol continúa disminuyendo.[49] Paralelamente, un 31 % de los españoles realizó algún régimen alimentario en 2025, tres puntos porcentuales más que en 2024, al tiempo que prácticas vinculadas al bienestar emocional, como meditación o mindfulness, continúan expandiéndose.[50][51]

Este cambio también parece materializarse en una mayor disposición a comprar productos relacionados con el bienestar. Casi la mitad de los españoles estaría dispuesta a destinar entre 88 euros y 440 euros mensuales a mejorar nutrición, autocuidado y salud física y mental, reforzando la idea de que la prevención comienza progresivamente a percibirse como una inversión cotidiana en calidad de vida futura.[52]

Un paso más allá del sistema tradicional: la relevancia del Agetech y la IA

A pesar de la oportunidad que representa, cabe destacar que la transición hacia un envejecimiento más preventivo y personalizado enfrenta un reto fundamental: la escalabilidad. Aunque el envejecimiento saludable exige más acompañamiento, monitorización y continuidad del cuidado, los sistemas sanitarios, y en particular el modelo español comienza a operar bajo crecientes limitaciones sistemáticas.

Según un informe conjunto de la OCDE y la Comisión Europea de 2024, los países de la Unión Europea registraban en 2022 un déficit estimado de 1,2 millones de profesionales sanitarios, incluyendo médicos, enfermeros y matronas.[53] A ello se suma un desafío demográfico adicional: más de un tercio de los médicos y una cuarta parte del personal de enfermería tienen más de 55 años, lo que anticipa una importante ola de jubilaciones precisamente cuando la demanda asistencial continuará aumentando.[54]

La presión también afecta directamente a quienes sostienen el sistema. En España, un estudio liderado por la Escuela Nacional de Sanidad del ISCIII concluye que uno de cada cuatro médicos sufre burnout, reflejando elevados niveles de sobrecarga y desgaste profesional.[55] El dato resulta especialmente relevante en un contexto donde el envejecimiento saludable exige precisamente más tiempo de acompañamiento y coordinación, no menos.

Las consecuencias de esta presión asistencial comienzan ya a trasladarse al paciente. En España, según un análisis de datos de 2.115 centros de salud entre 2022 y 2023, en al menos 1.257 centros la situación habitual era no poder acceder a una cita de medicina de familia en menos de 48 horas, el plazo máximo recomendado para atención primaria no urgente y acordado como objetivo entre Gobierno y comunidades autónomas en 2019. [56] En otras palabras, solo cuatro de cada diez centros cumplían este estándar temporal. [57]

Las demoras, además, resultan especialmente significativas en una parte del sistema. En 418 centros, la espera habitual superaba los cinco días, mientras que en 175 centros se prolongaba más de una semana. Estos retrasos reflejan una tensión creciente entre el aumento de necesidades de cuidado y la capacidad real del sistema sanitario para absorberlas.[58]

En otras palabras, el reto del envejecimiento saludable no parece ser únicamente médico, sino también estructural y de escala. La cuestión ya no consiste solo en cómo vivir más años, sino en cómo ofrecer acompañamiento continuo, preventivo y personalizado a una población cada vez más longeva sin depender exclusivamente de una capacidad humana cada vez más limitada.

Es precisamente en este contexto donde comienza a ganar relevancia el auge del sector AgeTech y, dentro de él, el papel de la inteligencia artificial. Más que sustituir el cuidado humano, estas tecnologías emergen como herramientas capaces de ampliar la capacidad del sistema, facilitando monitorización continua, detección temprana, personalización de recomendaciones y acompañamiento cotidiano fuera de la consulta.

El crecimiento del sector refleja la magnitud de esta necesidad. Según Deloitte, el ecosistema AgeTech agrupaba ya alrededor de 300 startups en 2024, mientras que el mercado global se estimaba cercano a los 2 billones de dólares en 2025, consolidándose como una de las grandes áreas emergentes dentro de la economía de la longevidad.[59]

Dentro de este ecosistema, la inteligencia artificial empieza a desempeñar un papel clave. Su valor reside en permitir un modelo de envejecimiento más preventivo, personalizado y continuo, especialmente relevante en una etapa vital marcada por enfermedades crónicas, multimorbilidad o pérdida progresiva de funcionalidad.

Según Deloitte, la IA puede integrar datos clínicos, hábitos y métricas de salud en tiempo real para anticipar riesgos, personalizar recomendaciones y favorecer intervenciones tempranas en ámbitos como nutrición, movilidad, salud cerebral o bienestar emocional.

¿Por dónde empezar a envejecer mejor?

Entendida la oportunidad que representa la inteligencia artificial para favorecer un envejecimiento más saludable, surge una pregunta clave: ¿dónde puede realmente generar mayor impacto? Dada la amplitud del enfoque preventivo asociado a longevidad, priorizar áreas de intervención resulta especialmente relevante.

Para ello, este informe toma como punto de partida el marco The Healthy 23: Drivers of Health and Longevity de McKinsey & Company, según el cual 19 de los 23 principales drivers de salud y longevidad se sitúan fuera del sistema sanitario tradicional.[60] Factores como movilidad, ejercicio, sueño, interacción social, nutrición, salud mental o adherencia a hábitos cotidianos ejercen un impacto directo sobre cuánto y cómo vivimos, y, lo más importante, son potencialmente modificables mediante prevención y acompañamiento continuado.

Sin embargo, no todos los drivers presentan el mismo nivel de urgencia en la etapa senior. Por ello, hemos cruzado este marco conceptual con los principales dolores y brechas observadas en el segmento senior en España, con el objetivo de identificar aquellos ámbitos donde convergen alta relevancia para longevidad, elevada prevalencia y potencial de intervención mediante IA.

Aunque el foco de este informe se sitúa en la etapa senior, donde muchas vulnerabilidades ya comienzan a manifestarse, el enfoque preventivo asociado a longevidad se construye a lo largo de toda la vida. En futuros análisis, resultará especialmente relevante explorar cómo estas herramientas pueden intervenir también en etapas más tempranas para prevenir deterioro antes de que aparezca.

Dicho esto, conviene analizar ahora los principales dolores en segmento senior para priorizar áreas de impacto de potenciales casos de uso de la IA.

El primer ámbito donde este cruce entre drivers de longevidad, prevalencia del problema y potencial de intervención mediante IA parece especialmente evidente corresponde a la gestión de enfermedades crónicas y multimorbilidad. McKinsey identifica factores como adherencia terapéutica, detección temprana y hábitos cotidianos entre los principales determinantes de salud y longevidad, una relación especialmente relevante en etapas avanzadas de la vida, donde el deterioro ya no suele responder a una única condición aislada, sino a la acumulación progresiva de distintas enfermedades que requieren seguimiento continuado.

Los datos sugieren que esta transición ya resulta visible en la población senior. En España, la morbilidad crónica afecta al 55,3 % de las personas entre 65 y 74 años, aumentando hasta 62,3 % entre los 75 y 84 años y alcanzando 75,4 % entre mayores de 85 años, reflejando una relación estrecha entre envejecimiento y aumento de necesidades sanitarias prolongadas.[61] A escala europea, la tendencia parece seguir un patrón similar: mientras el 27,4 % de las personas entre 16 y 24 años declara convivir con problemas de salud de larga duración, esta proporción se incrementa progresivamente con la edad hasta aproximarse a tres cuartas partes (73.1%) de la población mayor de 85 años.[62] El envejecimiento parece así desplazar el foco sanitario desde episodios puntuales hacia condiciones persistentes que requieren acompañamiento cotidiano y coordinación continuada.

La complejidad aumenta además porque estas condiciones raramente aparecen de forma aislada. Según datos de la OCDE, el 44 % de las personas mayores de 65 años en Europa convive con al menos dos enfermedades crónicas simultáneamente, un fenómeno conocido como multimorbilidad.[63] Esta coexistencia incrementa la dificultad del cuidado al exigir coordinación entre distintos tratamientos, seguimiento de múltiples medicamentos y prevención de interacciones terapéuticas, reforzando la necesidad de una gestión más integrada del paciente. La presión resulta especialmente visible en mujeres mayores, cuya prevalencia de multimorbilidad alcanza el 46 % frente al 40 % en hombres, en parte como consecuencia de una mayor esperanza de vida.[64]

Sin embargo, una parte relevante de esta gestión ya no ocurre exclusivamente dentro del sistema sanitario. La propia OCDE señala que gran parte del manejo diario de enfermedades crónicas depende de la capacidad de las personas para comprender instrucciones médicas, seguir tratamientos y adaptar hábitos de salud en su vida cotidiana. Precisamente aquí comienza a emerger otra tensión relevante: a medida que aumentan las necesidades médicas, también disminuye la capacidad de autogestión. En Europa, el 16 % de las personas entre 65 y 74 años necesita ayuda para comprender instrucciones médicas, una proporción que prácticamente se duplica hasta 29 % entre mayores de 75 años.[65] Entre personas mayores con menor nivel educativo, esta dificultad alcanza al 35 %, frente al 9 % entre quienes cuentan con educación superior, sugiriendo diferencias relevantes en capacidad de autocuidado y alfabetización sanitaria.[66]

Un segundo cruce se observa en torno a la salud cognitiva. McKinsey identifica factores como sueño, actividad física, interacción social y detección temprana entre los drivers estrechamente vinculados al mantenimiento de capacidades cognitivas a lo largo de la vida. Al cruzar estos factores con datos poblacionales, estas dimensiones adquieren especial relevancia al emerger como uno de los retos más visibles del envejecimiento.

Según un estudio publicado en The Lancet Public Health, el número de personas con demencia a nivel global pasará de 57,4 millones en 2019 a 152,8 millones en 2050, equivalente a un incremento del 166 % en apenas tres décadas.[67] El análisis señala que este crecimiento no responde necesariamente a un aumento del riesgo individual de padecer demencia, sino principalmente al envejecimiento poblacional y al crecimiento demográfico, lo que sugiere que el reto tenderá a intensificarse incluso bajo mejoras relativas en prevención o diagnóstico.

En España, la evolución sigue una dirección similar. El número de personas con demencia podría aumentar desde 826.686 casos en 2019 hasta 1.516.523 en 2050, lo que supondría un incremento del 83 %.[68] Esto se alinea con los datos de 2024 que señalan que el 45,3 % de las personas mayores de 85 años ya presenta algún grado de deterioro cognitivo, incluyendo patologías como demencia o Alzheimer.[69] La relevancia de estas cifras resulta especialmente significativa porque el deterioro cognitivo no solo afecta memoria o capacidades mentales, sino también autonomía funcional, adherencia terapéutica y necesidad de cuidados prolongados.

Bajo este cruce comienza a emerger un espacio especialmente relevante para soluciones basadas en inteligencia artificial orientadas a detección temprana, monitorización continua y estimulación cognitiva personalizada, especialmente en etapas iniciales donde parte del deterioro podría ralentizarse o gestionarse de forma más anticipada.

Un tercer cruce relevante emerge entre los drivers relacionados con movilidad y actividad física y el aumento de limitaciones funcionales en la vejez. McKinsey identifica ejercicio y movilidad entre los factores con mayor impacto sobre años de vida saludables, debido a su capacidad para preservar autonomía, reducir enfermedades crónicas y ralentizar deterioro físico y cognitivo.

Sin embargo, los datos europeos muestran una brecha relevante entre potencial preventivo y comportamiento observado. Según la OCDE, el 78 % de las personas mayores de 65 años en la Unión Europea no alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud, pese a que esta recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada, junto con ejercicios orientados a equilibrio funcional para reducir fragilidad y mantener independencia.[70]

La relevancia de este ámbito resulta especialmente significativa porque mejorar movilidad no solo contribuye a mantener funcionalidad, sino también a prevenir riesgos asociados al envejecimiento, particularmente las caídas. Según la OCDE, las caídas figuran entre las principales causas de pérdida de años de vida saludables asociados a discapacidad en población mayor europea, junto con demencias y enfermedades neurodegenerativas.

Bajo este cruce entre alta capacidad preventiva de la actividad física y elevado impacto de las limitaciones funcionales, emerge un espacio especialmente relevante para soluciones basadas en inteligencia artificial orientadas a monitorizar movilidad, detectar fragilidad temprana, prevenir caídas y reforzar adherencia al ejercicio adaptado, especialmente en el entorno cotidiano donde gran parte del deterioro ocurre de forma gradual.

En línea con la relevancia de la actividad física emerge otra área de mejora entre nutrición, composición corporal y hábitos cotidianos, identificados por McKinsey como drivers modificables de longevidad, y los patrones observados en la población senior. La relevancia de esta dimensión parece especialmente significativa porque influye simultáneamente sobre riesgo de enfermedades crónicas, movilidad, fragilidad y deterioro funcional, reforzando el papel de la prevención conductual dentro del envejecimiento saludable.

Los datos sugieren una elevada prevalencia de factores de riesgo relacionados con hábitos y nutrición en edades avanzadas. En España, entre las personas mayores de 65 años, el 47,2% de los hombres presenta sobrepeso y el 34,3% obesidad, mientras que entre mujeres estas cifras alcanzan 36,4 % y 17,2%, respectivamente.[71] Como resultado, solo el 27,3% de los hombres y el 37% de las mujeres mantienen un peso considerado normal, reflejando un peso creciente de desequilibrios metabólicos en esta etapa de la vida.[72]

Al mismo tiempo, el reto nutricional no parece limitarse al exceso de peso. Según la OCDE, casi una de cada cuatro personas mayores de 65 años en Europa, el 23%, presenta alto riesgo de malnutrición, especialmente entre personas de más edad, mujeres y población con multimorbilidad.[73] La situación resulta especialmente relevante si se considera que únicamente el 14% de los mayores europeos consume al menos cinco raciones diarias de frutas y verduras, uno de los umbrales recomendados por la Organización Mundial de la Salud para mantener una alimentación saludable.[74] Factores como dificultades para preparar comidas, pérdida de apetito asociada a enfermedades crónicas o barreras funcionales comienzan además a incrementar este riesgo con la edad.

En este contexto, soluciones basadas en IA comienzan a adquirir relevancia para personalizar recomendaciones nutricionales y de actividad física, adaptarlas a condiciones médicas o niveles de movilidad, y reforzar adherencia mediante seguimiento cotidiano y ajustes dinámicos de hábitos. Más que sustituir orientación médica, el potencial parece situarse en convertir recomendaciones generales en acompañamiento continuo dentro de la vida diaria, precisamente donde se construye gran parte del envejecimiento saludable.

Un quinto cruce especialmente visible aparece en torno a interacción social, propósito vital y bienestar emocional, identificados por McKinsey como drivers relevantes de salud y supervivencia. En España, la soledad afecta al 16,2 % de las personas mayores, mientras que síntomas depresivos y problemas de salud mental aumentan significativamente con la edad.[75] Este dato se alinea con una tendencia a nivel global, que señala que el 27,6 % de las personas mayores experimenta soledad no deseada, según datos de la World Health Organization. [76]

El dato adquiere especial relevancia porque la evidencia ya no sitúa la soledad únicamente como un problema emocional o social, sino también como un determinante de salud. La OMS señala que la falta de conexión social se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo, ansiedad, depresión y muerte prematura, hasta el punto de atribuirse a ella más de 870.000 muertes anuales a nivel global.[77] La implicación parece difícil de ignorar: la salud social comienza progresivamente a adquirir un peso comparable al de otros factores clásicos de riesgo para la salud.

Este fenómeno parece intensificarse además en paralelo al aumento de problemas de salud mental durante el envejecimiento. Según la Encuesta Europea de Salud por Entrevista (EHIS), la prevalencia de depresión aumenta del 6,8 % en población de entre 15 y 64 años al 8,5 % entre personas mayores de 65 años, reflejando un incremento asociado a edad, cambios vitales y vulnerabilidad emocional.[78] La brecha de género también resulta visible: el 10,8 % de las mujeres mayores reporta depresión, frente al 5,5 % de los hombres, aunque parte de esta diferencia podría relacionarse con una mayor disposición femenina a declarar síntomas psicológicos.

Sin embargo, la dimensión del fenómeno parece intensificarse especialmente en edades avanzadas. Datos de la encuesta SHARE 2021-2022 muestran que, entre personas mayores de 75 años, el 45 % de las mujeres y el 27 % de los hombres presenta al menos cuatro síntomas depresivos, situando la media europea por encima del 35 % de esta población con múltiples síntomas asociados a depresión.[79]

El impacto parece trasladarse incluso a los indicadores más severos de salud mental. En el grupo de 65 a 74 años, en 2021 la tasa media de suicidio en la Unión Europea alcanza aproximadamente 15 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, con una incidencia cerca de tres veces superior entre hombres que entre mujeres.[80] Aunque las causas son múltiples, la literatura suele vincular estos resultados con factores como aislamiento, deterioro funcional, duelo, enfermedad crónica o pérdida progresiva de autonomía, reforzando la idea de que el bienestar emocional durante el envejecimiento parece depender tanto de atención sanitaria como de acompañamiento social sostenido.

Cuando el envejecimiento saludable se vuelve cotidiano: soluciones de IA

1. IA para gestión de enfermedades crónicas y polimedicación: Together by Renee

Together by Renee es una empresa estadounidense de digital health fundada en 2021 en California, Estados Unidos (inicialmente entre Los Ángeles/Santa Monica, actualmente con sede asociada en Pacific Palisades, California), por los emprendedores health-tech Nick Desai y Dr. Renee Dua, creadores previamente de la plataforma de atención médica domiciliaria Heal.[81]

La compañía nace con el objetivo de simplificar la gestión de enfermedades crónicas, citas médicas y polimedicación en adultos mayores y personas con multimorbilidad, facilitando un modelo de envejecimiento más autónomo y preventivo desde casa.

Together by Renee representa una de las aplicaciones emergentes de inteligencia artificial para la gestión de polimedicación y coordinación del cuidado, un reto especialmente crítico en longevidad, donde una gran proporción de personas mayores convive con múltiples enfermedades crónicas y consumo simultáneo de varios medicamentos (polypharmacy). La propuesta de la plataforma parte de un problema cotidiano, pero de alto impacto clínico: la complejidad de gestionar tratamientos, citas médicas, constantes vitales y síntomas cuando el cuidado depende de notas, pastilleros improvisados o memoria individual. Frente a ello, Together busca convertir el smartphone en un asistente de salud automatizado y centrado en el cuidado diario, simplificando tareas complejas tanto para personas mayores como para familiares cuidadores.[82]

El funcionamiento de la inteligencia artificial se basa en automatizar la organización sanitaria sin fricción digital, reduciendo barreras especialmente relevantes en población senior. En lugar de requerir introducción manual de datos, el usuario simplemente graba un vídeo de los envases de medicación, y la IA extrae automáticamente información sobre medicamentos, dosis, pautas y necesidades de reposición, construyendo una lista estructurada de medicación con recordatorios automáticos de refill. Este elemento resulta especialmente relevante en contextos de polimedicación, donde errores de adherencia, duplicidades o olvidos constituyen una de las principales causas de eventos adversos, hospitalizaciones evitables y deterioro funcional en personas mayores.[83]

Más allá de la medicación, Together amplía su propuesta hacia un modelo de “AI caregiving” integral, integrando monitorización de salud y coordinación del cuidado. La aplicación permite medir constantes vitales mediante un simple selfie, sincroniza citas médicas con el calendario, organiza contactos de profesionales sanitarios y ofrece recomendaciones personalizadas de pruebas diagnósticas, como laboratorios o imágenes médicas. Asimismo, incorpora herramientas de detección temprana de síntomas de ansiedad y depresión a través del análisis de voz, reforzando una aproximación preventiva especialmente relevante en envejecimiento, donde salud física y bienestar emocional suelen estar estrechamente interconectados.[84]

Otro elemento diferencial es su enfoque hacia el cuidado compartido y la coordinación familiar, permitiendo compartir información médica con hijos, cuidadores o seres queridos, reduciendo así la carga organizativa y facilitando seguimiento continuo. En otras palabras, Together no solo organiza información médica, sino que actúa como una infraestructura digital de cuidado cotidiano, diseñada para reducir fricción, mejorar adherencia terapéutica y simplificar la gestión de enfermedades crónicas.

Fuente: Together by Renee

Fuente: Together by Renee

La tracción de la solución parece reforzar esta propuesta de valor. Según la compañía, Together by Renee ha superado los 50.000 usuarios alcanzados de forma orgánica y acumula más de 1.500 valoraciones de cinco estrellas en la Apple App Store, manteniéndose además como una aplicación gratuita y disponible tanto en iOS como en Android.[85] La señal parece especialmente relevante porque sugiere que herramientas orientadas a simplificar el cuidado y hacer más accesible la gestión preventiva de la salud comienzan a encontrar adopción real entre usuarios, particularmente en contextos vinculados a envejecimiento y enfermedades crónicas.

 2. IA para salud cerebral y prevención del deterioro cognitivo: Virtuleap

Virtuleap es una empresa de healthtech fundada en 2016 en Lisboa (Portugal) por Amir Bozorgzadeh y Hossein Jalali, especializada en salud cerebral y entrenamiento cognitivo mediante realidad virtual (virtual reality). La compañía desarrolla soluciones orientadas a la prevención y monitorización del deterioro cognitivo, con un enfoque especialmente relevante para longevidad y envejecimiento saludable.[86]

Virtuleap representa una de las aplicaciones emergentes de la realidad virtual (VR) en salud cognitiva y envejecimiento saludable, utilizando entornos inmersivos para transformar el entrenamiento cerebral en una experiencia cotidiana, personalizada y medible. Su propuesta se centra en Enhance, una plataforma de ejercicios cognitivos en VR diseñada para entrenar habilidades mentales mediante videojuegos inmersivos basados en principios científicos, con el objetivo de preservar agilidad mental, prevenir deterioro cognitivo y apoyar investigación clínica.[87] La lógica detrás del modelo es especialmente relevante en longevidad: convertir el entrenamiento cognitivo, tradicionalmente repetitivo y poco atractivo, en una experiencia más lúdica, motivadora y potencialmente más adherente.

El enfoque de Virtuleap parte de una premisa clara: la salud cerebral puede entrenarse de forma similar a la salud física, siempre que las intervenciones sean repetidas, estimulantes y adaptadas a funciones cognitivas específicas. Para ello, la plataforma trabaja sobre siete dominios cognitivos clave, incluyendo memoria, atención, velocidad de procesamiento, flexibilidad cognitiva, resolución de problemas, orientación espacial y habilidades motoras. Estos dominios son especialmente relevantes en envejecimiento, ya que muchos de ellos se deterioran progresivamente con la edad y constituyen señales tempranas de deterioro cognitivo leve o demencia. A través de entornos inmersivos, los usuarios realizan ejercicios diseñados para estimular procesos como memoria de trabajo, atención sostenida, planificación o velocidad de respuesta, combinando estimulación cognitiva con engagement conductual.

La plataforma incorpora distintos videojuegos terapéuticos dirigidos a entrenar funciones concretas. Algunos ejercicios trabajan velocidad de procesamiento, otros la memoria de largo plazo, orientación auditiva espacial, control motor o atención dividida, configurando una aproximación multidominio similar a la observada en programas de prevención cognitiva como FINGER o SuperBrain, aunque trasladada al ámbito digital e inmersivo. La oportunidad estratégica reside en que la VR permite crear entornos altamente interactivos y motivacionales, aumentando potencialmente la adherencia frente a métodos tradicionales de entrenamiento cognitivo.

Más allá del bienestar cognitivo general, Virtuleap posiciona su tecnología como herramienta de investigación clínica y medicina digital, con aplicaciones en estudios sobre deterioro cognitivo leve (MCI), TDAH, ansiedad y depresión. La plataforma integra funciones avanzadas de monitorización, recopilación de datos en tiempo real, evaluación cognitiva y reporting analítico, permitiendo a investigadores y organizaciones medir fortalezas, debilidades cognitivas y evolución del usuario de manera continua. Además, incorpora paneles para gestión remota, seguimiento de usuarios y personalización de protocolos, reforzando su utilidad tanto en investigación como en prevención personalizada.

La implicación más relevante desde una perspectiva de longevidad es clara: herramientas como Virtuleap reflejan la transición hacia un modelo de “brain health as a service”, donde la prevención cognitiva deja de depender exclusivamente de intervenciones clínicas y pasa a integrarse en rutinas digitales continuas, personalizadas y escalables. En un contexto marcado por el aumento del deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, este tipo de soluciones apuntan hacia un futuro en el que realidad virtual, neuroplasticidad e inteligencia de datos convergen para preservar autonomía, función cognitiva y calidad de vida durante más tiempo.


La inteligencia artificial constituye uno de los principales elementos diferenciales de Enhance VR, el sistema de entrenamiento cognitivo desarrollado por Virtuleap. A diferencia de programas tradicionales basados en ejercicios estandarizados, la plataforma utiliza IA para personalizar dinámicamente el entrenamiento cognitivo en función del rendimiento individual de cada usuario.[88] Mediante el análisis continuo de datos conductuales, como tiempos de respuesta, precisión, errores, patrones de desempeño y evolución longitudinal, el sistema es capaz de adaptar automáticamente los ejercicios y ajustar el nivel de dificultad en tiempo real, optimizando así la estimulación de funciones cognitivas específicas que requieren mayor refuerzo.

Además de Enhance, centrado en entrenamiento cognitivo inmersivo, Virtuleap ha desarrollado Cogniclear VR, una herramienta orientada a la evaluación cognitiva avanzada mediante realidad virtual, ampliando así su propuesta de valor desde el entrenamiento hacia el diagnóstico y estratificación temprana del deterioro cognitivo.[89] Mientras Enhance busca fortalecer funciones cerebrales mediante ejercicios gamificados, Cogniclear actúa como un sistema de evaluación neurocognitiva inmersiva, diseñado para recopilar datos cognitivos y conductuales de alta precisión en entornos que simulan situaciones reales.

Cogniclear VR ofrece una evaluación cognitiva breve y autoguiada en realidad virtual, compuesta por 14 ejercicios distribuidos en ocho dominios cognitivos, incluyendo memoria, atención, resolución de problemas, flexibilidad cognitiva, razonamiento abstracto, orientación temporal, habilidades visuoconstructivas y control motor. La lógica diferencial del producto reside en que adapta pruebas neuropsicológicas tradicionalmente abstractas a escenarios inmersivos más ecológicos y naturales, permitiendo medir el rendimiento cognitivo en situaciones más cercanas a la vida real. Esto resulta especialmente relevante en longevidad y prevención de demencia, ya que puede facilitar una detección más sensible y temprana de deterioro cognitivo leve (MCI) y otros cambios funcionales iniciales.

Entre sus principales ventajas estratégicas, Cogniclear incorpora una evaluación multidominio automatizada, eliminando la necesidad de que un profesional sanitario puntúe manualmente los resultados (examiner independent) y reduciendo el denominado “white coat effect”, es decir, la alteración del rendimiento cognitivo causada por el entorno clínico tradicional.

Asimismo, la plataforma recopila una gran cantidad de datos conductuales y biomarcadores digitales, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevos indicadores predictivos de deterioro cognitivo temprano. Esta capacidad de análisis continuo convierte a Cogniclear no solo en una herramienta de evaluación, sino potencialmente en un sistema de monitorización longitudinal de salud cerebral.

Desde una perspectiva estratégica, la combinación de Enhance + Cogniclear posiciona a Virtuleap dentro de un modelo integrado de “brain health continuum”: por un lado, Cogniclear evalúa, detecta y estratifica el riesgo cognitivo, mientras que Enhance entrena y fortalece capacidades cognitivas mediante neuroplasticidad inmersiva. En otras palabras, la compañía no solo propone herramientas para estimular el cerebro, sino también para medir, monitorizar y personalizar intervenciones preventivas, alineándose con la transición hacia una medicina preventiva, digital y basada en datos aplicada a longevidad y salud cerebral.

La colaboración entre Virtuleap y Roche, una de las mayores compañías farmacéuticas y de diagnóstico biomédico del mundo, con un papel especialmente relevante en neurociencias y enfermedades neurodegenerativas refleja una tendencia emergente en salud cerebral y longevidad: la convergencia entre farmacéuticas, terapias digitales (digital therapeutics o DTx) y realidad virtual (VR) para abordar el deterioro cognitivo y la demencia desde enfoques más preventivos y personalizados. En 2022, Virtuleap fue seleccionada como una de las cuatro compañías elegidas por Roche para pilotar su plataforma de evaluación y entrenamiento cognitivo basado en VR, dentro del programa “Building Together Tomorrow”, una iniciativa orientada a mejorar la calidad de vida de personas con demencia y sus cuidadores mediante nuevas soluciones tecnológicas.[90]

3. IA para movilidad, fragilidad y prevención de caídas: Onestep

Fundada en 2019 en Tel Aviv (Israel), OneStep es una empresa de digital health especializada en inteligencia artificial aplicada a movilidad, rehabilitación y envejecimiento saludable. La compañía nace con el objetivo de transformar algo tan cotidiano como caminar en una fuente continua de información clínica, permitiendo detectar de forma temprana señales de fragilidad, deterioro funcional y riesgo de caída mediante el análisis del movimiento.[91]

Actualmente, la empresa opera entre Israel y Estados Unidos, con una fuerte presencia en el ecosistema de salud digital norteamericano. 

OneStep representa una de las aplicaciones más avanzadas de inteligencia artificial preventiva aplicada a movilidad y envejecimiento saludable, transformando algo tan cotidiano como caminar en una fuente continua de información clínica sobre fragilidad, riesgo funcional y deterioro físico.[92] Su propuesta parte de una premisa central alineada con el cambio hacia modelos preventivos de salud: las caídas no son eventos aleatorios, sino el resultado de microcambios progresivos en la movilidad, pasos más cortos, giros más lentos, alteraciones del equilibrio o pérdida de resistencia, que pueden detectarse semanas antes de convertirse en una crisis clínica.

En este contexto, OneStep convierte el smartphone en un “laboratorio de movimiento de bolsillo”, capaz de capturar datos biomecánicos sin necesidad de wearables, sensores externos ni calibraciones complejas.[93] Basta con llevar el teléfono encima o realizar una caminata breve para generar insights clínicamente validados sobre marcha, movilidad y riesgo de caída, todo ello integrado dentro de la vida diaria del usuario.

OneStep representa una de las aplicaciones más avanzadas de inteligencia artificial preventiva aplicada a movilidad y envejecimiento saludable, transformando algo tan cotidiano como caminar en una herramienta de detección temprana de fragilidad y deterioro funcional.[94] Su propuesta parte de una premisa sencilla pero poderosa: las caídas no ocurren de forma repentina, sino que suelen estar precedidas por microcambios progresivos en la movilidad, como pasos más cortos, pérdida de estabilidad o alteraciones del equilibrio, que pueden detectarse antes de convertirse en un problema clínico. Para ello, OneStep convierte el smartphone en un “laboratorio de movimiento de bolsillo”, capaz de capturar información biomecánica sin wearables, sensores externos ni calibraciones complejas. Basta con caminar unos segundos con el teléfono encima para generar información clínica objetiva sobre movilidad y riesgo funcional.

Fuente: OneStep

La inteligencia artificial de OneStep funciona mediante un proceso de captura, análisis y traducción clínica del movimiento. Mientras el usuario camina, los sensores del smartphone registran automáticamente datos sobre velocidad, equilibrio, longitud del paso, tiempos de apoyo, estabilidad, simetrías corporales o variabilidad de la marcha. En conjunto, la plataforma analiza más de 30 parámetros de movilidad y más de 15 evaluaciones funcionales, generando una visión mucho más rica del estado funcional que indicadores tradicionales como el simple conteo de pasos.[95]

Sin embargo, lo que realmente convierte a OneStep en una solución de IA no es la recopilación de datos, sino su capacidad para interpretarlos de forma predictiva. La compañía utiliza modelos avanzados de machine learning inspirados en las mismas arquitecturas utilizadas en visión computacional, modelos de lenguaje (LLMs) y predicción de estructuras proteicas, desarrollando lo que denomina “foundational models for motion”, es decir, modelos fundacionales del movimiento humano.[96] Estos sistemas han sido entrenados con millones de muestras reales de caminata, permitiendo aprender patrones asociados a diferentes edades, patologías y estados funcionales.

El principal valor diferencial reside en que la IA puede detectar señales invisibles al ojo humano, identificando cambios extremadamente sutiles en la marcha, el equilibrio o la distribución del peso que podrían pasar desapercibidos incluso para profesionales sanitarios.[97] Esta capacidad tiene una implicación especialmente relevante en longevidad: pequeñas alteraciones funcionales suelen preceder semanas o meses antes a caídas, pérdida de autonomía o deterioro cognitivo. Según la compañía, OneStep puede identificar alteraciones de marcha asociadas al deterioro cognitivo temprano o al riesgo de caída antes de que residentes, familiares o personal asistencial detecten el problema, permitiendo intervenir de forma anticipada. En lugar de limitarse a describir cómo camina una persona, el sistema ofrece insights predictivos sobre cómo podría evolucionar su estado funcional.

La información se traduce automáticamente en insights clínicos accionables, como puntuaciones de movilidad (Walk Score), estimaciones de riesgo de caída, alertas tempranas y oportunidades de intervención preventiva. Estos resultados pueden integrarse directamente en historias clínicas electrónicas, paneles de monitorización y documentación automatizada, facilitando decisiones clínicas más rápidas y basadas en evidencia.[98]

Más allá de la prevención clínica, OneStep también incorpora una dimensión de engagement y adherencia, permitiendo a los usuarios seguir su evolución mediante indicadores como el Walk Score, favoreciendo una mayor participación en programas terapéuticos y de bienestar. Según la compañía, esta aproximación se traduce en un aumento del 38 % en el compromiso con los planes de cuidado, así como en mayores niveles de satisfacción. Paralelamente, la automatización de evaluaciones y documentación clínica reduce carga administrativa, permitiendo ahorrar aproximadamente 8,5 horas mensuales por clínico, mejorando estandarización y cumplimiento regulatorio.[99]

Desde una perspectiva de longevidad, OneStep refleja una tendencia estructural hacia modelos de “mobility intelligence” o inteligencia de movimiento, donde la movilidad deja de ser únicamente un indicador funcional para convertirse en un predictor preventivo de salud futura. La implicación es especialmente relevante: en un escenario de envejecimiento acelerado, tecnologías capaces de detectar fragilidad temprana, prevenir caídas y preservar autonomía funcional pueden convertirse en un componente crítico de los sistemas de cuidado, desplazando progresivamente el foco desde la reacción ante eventos agudos hacia la anticipación del deterioro antes de que ocurra.

4. IA para nutrición personalizada y prevención de malnutrición: Skeal

Skeal es una healthtech fundada en 2024 en Mónaco por Charles Juhel y Sébastien Michéa, que ofrece un software de monitorización nutricional basado en visión computacional e inteligencia artificial, diseñado específicamente para entornos de senior living, residencias y hospitales geriátricos.[100]

La compañía surge con un foco claro en uno de los retos más invisibles de la longevidad: la malnutrición y baja ingesta alimentaria en adultos mayores, un problema especialmente frecuente en residencias, hospitales y personas con multimorbilidad, pero difícil de monitorizar de forma continuada.

La propuesta parte de una tensión particularmente visible en longevidad. Aunque nutrición y composición corporal influyen directamente sobre fragilidad, movilidad, deterioro cognitivo y enfermedades crónicas, gran parte de la alimentación cotidiana permanece poco monitorizada, lo que dificulta intervenir antes de que aparezcan consecuencias clínicas visibles. [101]

La propuesta de Skeal busca precisamente resolver este vacío transformando algo tan cotidiano como una comida en una fuente continua de información preventiva. Su funcionamiento se basa en un sistema de visión computacional e inteligencia artificial capaz de analizar automáticamente platos de comida a partir de fotografías, sin necesidad de sensores, dispositivos complejos o introducción manual de datos. El proceso resulta especialmente sencillo: el personal sanitario o cuidador realiza una fotografía del plato servido y otra una vez finalizada la comida si esta no está terminada.[102]

A partir de ahí, la IA identifica alimentos, estima porciones consumidas, calcula nutrientes ingeridos y detecta diferencias entre lo servido y lo efectivamente consumido, generando una medición objetiva de ingesta nutricional en tiempo real. Todo el proceso puede realizarse en menos de 20 segundos desde una tablet convencional, reduciendo fricción operativa en residencias y hospitales.

Fuente: Skeal

El valor diferencial parece situarse menos en registrar comida y más en su capacidad para convertir hábitos alimentarios cotidianos en señales preventivas accionables. En lugar de esperar a detectar pérdida de peso, fragilidad o deterioro metabólico cuando ya son clínicamente visibles, Skeal permite identificar cambios progresivos en alimentación, apetito o preferencias nutricionales antes de que escalen hacia un problema de salud.

Fuente: Skeal

La plataforma genera además alertas preventivas en tiempo real, permitiendo detectar situaciones de baja ingesta, riesgo de malnutrición o cambios de comportamiento alimentario especialmente relevantes en personas mayores con multimorbilidad, deterioro cognitivo o limitaciones funcionales.

Aunque Skeal es una compañía reciente, ya muestra señales tempranas de validación operativa en entornos geriátricos. Su sistema de IA alcanza más del 87% de precisión en la estimación automática de ingesta alimentaria, tras analizar fotografías de platos antes y después de las comidas en un piloto realizado con 738 comidas de 30 residentes en una residencia geriátrica francesa.[103]

Además, el análisis nutricional puede completarse en menos de 20 segundos desde una tablet convencional, reduciendo significativamente el tiempo dedicado a monitorización manual por parte del personal sanitario. La compañía también estima una reducción potencial del desperdicio alimentario de entre el 30% y el 40%, gracias a un mejor ajuste entre preferencias, apetito y necesidades nutricionales reales de los residentes.[104]

Skeal ya ha desarrollado pilotos con el Centre Hospitalier Princesse Grace (CHPG) de Mónaco y con Belage Group, operador de 22 residencias senior, validando su uso en contextos reales de envejecimiento y cuidados de larga duración.[105] Más allá de la automatización, su principal valor parece residir en detectar cambios sutiles de apetito o ingesta antes de que se traduzcan en fragilidad, pérdida muscular o deterioro funcional.

5. IA para soledad no deseada, bienestar emocional y envejecimiento independiente: ElliQ (Intuition Robotics)

Intuition Robotics es la empresa que desarrolló ElliQ. Fue fundada en 2016 en Israel por Dor Skuler con el objetivo de crear companions de IA capaces de generar vínculos emocionales y apoyar un envejecimiento independiente y saludable.[106] ElliQ fue presentada públicamente por primera vez en el CES de 2017 y comercializada en EE.UU. desde 2022 mediante un modelo de suscripción.[107]

ElliQ representa una nueva generación de inteligencia artificial aplicada al envejecimiento, diseñada específicamente para responder a uno de los mayores retos de la longevidad: la soledad y el aislamiento social. Lejos de concebirse como un simple asistente virtual o una pantalla tecnológica más, ElliQ ha sido desarrollado como un compañero inteligente para personas mayores, capaz de ofrecer acompañamiento emocional, refuerzo de hábitos saludables y conexión social continua.[108] Diseñado conjuntamente con y para adultos mayores, el dispositivo incorpora una interfaz altamente accesible, con pantalla táctil simplificada, un único botón físico de inicio, señales lumínicas que expresan estados y una base sensible al tacto, pensada para favorecer una interacción intuitiva y emocionalmente cercana. Su propósito declarado es impulsar un envejecimiento más saludable, autónomo y feliz.

El funcionamiento de ElliQ se estructura como una presencia proactiva a lo largo del día, acompañando al usuario desde la mañana hasta la noche. Por la mañana, ayuda a iniciar la jornada mediante predicción meteorológica, recordatorios personalizados y generación de rutina, reduciendo fricción y aportando seguridad. Durante el día, promueve estimulación cognitiva y engagement continuo mediante conversaciones, juegos de memoria, música o experiencias de exploración virtual.[109] Por la tarde, ElliQ actúa como un puente de conexión social, facilitando el intercambio de mensajes, fotos y videollamadas con familiares para mitigar la sensación de distancia emocional. Finalmente, por la noche, acompaña el cierre del día mediante ejercicios de relajación, meditación guiada y rutinas de descanso, reforzando hábitos de sueño saludables.

Fuente: ElliQ

Más allá de sus funcionalidades concretas, ElliQ se articula alrededor de cuatro áreas de valor estratégico

En primer lugar, impulsa compañía y bienestar emocional, iniciando conversaciones espontáneas, proponiendo actividades, compartiendo música o celebrando fechas importantes, con el objetivo de reducir la soledad y aumentar el vínculo emocional cotidiano

Fuente: ElliQ

En segundo lugar, contribuye a la salud y bienestar físico, ayudando a mejorar la adherencia a hábitos saludables mediante recordatorios de medicación, ejercicios de respiración y movilidad, seguimiento de actividad física o registro de indicadores como presión arterial, glucosa o pasos diarios.

Fuente: ElliQ

 En tercer lugar, fortalece la conectividad social, facilitando videollamadas, mensajes y recuerdos compartidos, permitiendo a las personas mayores mantener activas sus redes de apoyo incluso a distancia. 

Fuente: ElliQ

Finalmente, fomenta la autonomía funcional, ayudando en la organización cotidiana mediante recordatorios, agenda, temporizadores o acceso simplificado a información práctica como tiempo, noticias o tareas domésticas.

Uno de sus elementos diferenciales más relevantes es la integración de una aplicación para familiares y cuidadores, configurando un auténtico “círculo de cuidado” digital. A través de esta herramienta, los seres queridos pueden enviar fotos, vídeos y mensajes en tiempo real, coordinar objetivos y rutinas compartidas, recibir actualizaciones sobre bienestar y actividad, y participar activamente en el acompañamiento diario. La lógica no es sustituir el contacto humano, sino amplificar la capacidad de cuidado y coordinación familiar, especialmente en contextos de distancia física o cuidado fragmentado.

Fuente: ElliQ

Lo más relevante es que ElliQ aprende, recuerda y se adapta progresivamente al usuario, identificando preferencias, rutinas e intereses para ofrecer interacciones cada vez más personalizadas y contextuales. En este sentido, ElliQ materializa el potencial del companion AI aplicado a longevidad, mostrando cómo la inteligencia artificial puede convertirse en un factor de prevención y acompañamiento activo: reduce soledad, mejora adherencia a hábitos saludables, fortalece autonomía y mantiene conectadas a las personas mayores con sus redes de apoyo, todo ello a través de una experiencia tecnológica diseñada para sentirse menos como un dispositivo y más como compañía.

Uno de los principales desafíos metodológicos señalados por la empresa reside en que la soledad es una condición subjetiva y difícil de medir clínicamente, ya que no existe un biomarcador objetivo comparable a un análisis de sangre o una prueba diagnóstica convencional. Para superar esta limitación, Intuition Robotics recurrió al uso de escalas validadas de medición de bienestar y soledad, entre ellas el Cobot-I survey, aplicado longitudinalmente a usuarios del dispositivo.[110]

El estudio se realizó sobre un grupo aleatorizado de usuarios que habían interactuado con ElliQ durante al menos 30 días, con una muestra inicial de 278 participantes, de los cuales 173 completaron la encuesta. Los resultados reportados muestran un impacto especialmente elevado: el 95,9 % de los usuarios afirmó experimentar una reducción de la soledad, mientras que el 97,6 % reportó una mejora en su bienestar general.[111] Más allá de estas cifras agregadas, la evaluación exploró diferentes dimensiones relacionadas con el envejecimiento saludable y el acompañamiento cotidiano, incluyendo la percepción de ElliQ como “buena compañía”, su capacidad para favorecer la conexión con otras personas, el refuerzo del vínculo con el mundo exterior, la promoción de hábitos saludables, la estimulación mental, la capacidad de ofrecer apoyo emocional en momentos de tristeza y la percepción general de sentirse menos solo gracias al robot.

El crecimiento de ElliQ parece estar entrando en una nueva fase de escalabilidad internacional, impulsada por el envejecimiento demográfico y la creciente presión sobre los sistemas de cuidados. En 2025, Intuition Robotics anunció una alianza estratégica con Kanematsu Corporation para desarrollar y lanzar una versión localizada de ElliQ en Japón, marcando así su primera expansión internacional fuera de Estados Unidos.[112] La decisión resulta especialmente relevante en un contexto donde Japón enfrenta uno de los mayores desafíos de envejecimiento poblacional del mundo, acompañado de una escasez crítica de personal en cuidados y residencias geriátricas, lo que convierte al país en un mercado prioritario para soluciones de asistencia tecnológica

Fuente: theRobotreport

6. IA para conexión social y comunidades de envejecimiento activo: Vermut

Vermut es una startup española de AgeTech, fundada en Barcelona en 2020, que busca abordar uno de los principales retos del envejecimiento contemporáneo: la soledad no deseada y la pérdida progresiva de redes sociales durante la vejez.[113] La plataforma funciona como una red social y marketplace de actividades diseñada específicamente para personas mayores de 55 años, permitiendo conocer nuevas personas, participar en experiencias presenciales y construir comunidades de afinidad. Su propuesta parte de una idea clave para la longevidad saludable: vivir más años no depende únicamente de la salud física, sino también de mantener vínculos sociales significativos, sentido de pertenencia y participación activa en la vida cotidiana. 

Vermut surge como una respuesta a uno de los principales retos del envejecimiento contemporáneo: mantener vínculos sociales significativos y una vida activa a medida que cambian las rutinas, las redes personales y las circunstancias vitales. La plataforma se presenta como una red social diseñada específicamente para personas con experiencia de vida, orientada a facilitar nuevas amistades, actividades presenciales y comunidades de afinidad.[114] La premisa de partida es clara: el bienestar en longevidad no depende únicamente de salud física o médica, sino también de conexión social, sentido de pertenencia y participación activa en la vida cotidiana. En este sentido, Vermut busca reducir el aislamiento social ofreciendo un espacio donde las personas mayores puedan conocer gente con intereses similares, descubrir actividades cerca de casa y construir nuevas rutinas sociales.

El funcionamiento de la plataforma es sencillo y está diseñado para minimizar barreras digitales. El usuario crea un perfil personalizado, donde puede reflejar intereses, preferencias y actividades afines, permitiendo a la plataforma construir una experiencia más relevante desde el inicio.[115] A partir de ahí, Vermut ofrece acceso a un ecosistema de actividades presenciales, encuentros organizados, comunidades digitales y herramientas de interacción social, con propuestas relacionadas con cultura, bienestar mental, estimulación cognitiva, deporte suave, filosofía, cine, viajes o grupos temáticos. Además de participar en actividades existentes, los usuarios pueden proponer quedadas, crear actividades propias, liderar comunidades o incluso organizar viajes, promoviendo una lógica de envejecimiento activo y participativo, frente a modelos más pasivos de socialización.

Fuente: Vermut

Uno de los elementos más relevantes es la hiperlocalización de la experiencia social. La plataforma permite realizar búsquedas de actividades por ciudad o incluso por barrio, facilitando el acceso a planes cercanos al domicilio del usuario y reduciendo barreras logísticas a la participación. 

Fuente: Vermut

Al mismo tiempo, Vermut complementa la experiencia presencial con actividades online, ampliando opciones para personas con menor movilidad, cuidadores o usuarios que prefieren formatos híbridos. Esta flexibilidad resulta especialmente valiosa en etapas marcadas por jubilación, duelo, mudanzas o pérdida de redes previas, momentos en los que el riesgo de aislamiento suele incrementarse.

Fuente: Vermut

En paralelo, Vermut está comenzando a evolucionar hacia una infraestructura más amplia de bienestar y prescripción social (social prescribing). Recientemente, la compañía incorporó una nueva funcionalidad de autoevaluación del bienestar dentro de la aplicación, permitiendo que las personas mayores puedan medir cómo se sienten directamente desde la plataforma. Según datos compartidos por la empresa, más de 800 usuarios completaron la evaluación en un solo mes y el 84 % reportó un impacto positivo o muy positivo sobre su bienestar general, una señal relevante del potencial de este tipo de herramientas para convertir la participación social en un componente estructurado del cuidado preventivo.[116]

Fuente: Vermut

Es precisamente aquí donde entra el papel de la inteligencia artificial. Vermut incorpora un sistema de matching social basado en IA, diseñado para conectar personas con afinidades reales y recomendar experiencias relevantes según intereses, comportamiento y proximidad geográfica. Según la compañía, la IA analiza elementos como preferencias, actividades realizadas y localización para generar recomendaciones personalizadas de amistades y planes en la ciudad del usuario, actuando como una especie de “algoritmo de afinidad social”. El objetivo no es únicamente sugerir actividades, sino facilitar relaciones significativas y aumentar la participación continuada, un aspecto especialmente importante si se considera que la soledad y el aislamiento se asocian con mayor deterioro cognitivo, peor salud mental y menor calidad de vida durante el envejecimiento.

Desde una perspectiva de longevidad, Vermut refleja una tendencia emergente hacia el uso de inteligencia artificial aplicada a salud social (social health AI), donde los algoritmos dejan de centrarse exclusivamente en productividad o entretenimiento para abordar determinantes sociales de salud. La implicación estratégica es relevante: si la conexión humana constituye un factor protector frente al deterioro físico y emocional, herramientas capaces de activar redes de apoyo, fortalecer sentido de pertenencia y reducir aislamiento social pueden convertirse en un componente cada vez más importante de modelos de envejecimiento saludable, preventivo y centrado en bienestar integral.

Vermut muestra métricas especialmente relevantes para evaluar el impacto de modelos de envejecimiento saludable basados en comunidad y participación activa. En tan solo dos años, la plataforma ha facilitado más de 120.000 conexiones presenciales, reflejando una elevada capacidad para trasladar la interacción digital al mundo real y fomentar vínculos sociales significativos fuera de la pantalla. Además, más del 75% de los usuarios permanece activo tras participar en tres actividades, un dato especialmente relevante en soluciones centradas en comportamiento, adherencia y creación de hábitos sociales sostenidos.[117]

El impacto percibido sobre bienestar también resulta significativo: 8 de cada 10 usuarios afirman que Vermut “ha cambiado su vida”, sugiriendo efectos positivos sobre la calidad de vida, la sensación de pertenencia y el bienestar emocional.[118] A ello se suma un elemento especialmente interesante desde una perspectiva de envejecimiento activo: entre el 5% y el 6% de los usuarios termina creando sus propias actividades, pasando de un rol de participación pasiva a uno de liderazgo comunitario y generación de redes sociales locales.[119]


[1] Naciones Unidas. Día Internacional de las Personas de Edad. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: Día Internacional de las Personas de Edad | Naciones Unidas

[2] The Lancet. Global age-sex-specific mortality, life expectancy, and population estimates in 204 countries and territories and 811 subnational locations, 1950–2021, and the impact of the COVID-19 pandemic: a comprehensive demographic analysis for the Global Burden of Disease Study 2021. 2021. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2824%2900476-8/fulltext

[3] World Health Organization. The World Health Organization (WHO) approach to healthy ageing. 2020. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  The World Health Organization (WHO) approach to healthy ageing – PMC

[4] World Health Organization. The World Health Organization (WHO) approach to healthy ageing. 2020. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  The World Health Organization (WHO) approach to healthy ageing – PMC

[5] Eurostat. EU life expectancy increases again and hits 81.5 years. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: EU life expectancy increases again and hits 81.5 years – News articles – Eurostat

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[9] Eurostat. EU population projected to peak in 2026 before gradually declining. 13 de marzo de 2026. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: EU life expectancy increases again and hits 81.5 years – News articles – Eurostat

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[17] OECD. Spain: Country Health Profile 2025. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/12/country-health-profile-2025-country-notes_7e72146d/spain_4e0e2356/4ff6d4e0-en.pdf

[18] OECD. Spain: Country Health Profile 2025. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/12/country-health-profile-2025-country-notes_7e72146d/spain_4e0e2356/4ff6d4e0-en.pdf

[19] World Health Organization. World report on ageing and health. 2015. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/5174879e-b0dc-43fc-b3a8-b1db31c51d4c/content

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[39] OECD. Spain. Health at a Glance 2025: Country Notes. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.oecd.org/en/publications/2025/11/health-at-a-glance-2025-country-notes_2f94481e/spain_dff91989.html

[40] Springer Nature. Econometric analysis of the long-run relationship between preventive care spending and mortality: evidence from OECD countries, 1970–2019. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: Econometric analysis of the long-run relationship between preventive care spending and mortality: evidence from OECD countries, 1970–2019 | Empirical Economics | Springer Nature Link

[41] Springer Nature. Econometric analysis of the long-run relationship between preventive care spending and mortality: evidence from OECD countries, 1970–2019. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: Econometric analysis of the long-run relationship between preventive care spending and mortality: evidence from OECD countries, 1970–2019 | Empirical Economics | Springer Nature Link

[42] Longevity.Technology. Longevity market to hit $67B by 2035 due to rising aging concerns. 2026. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://longevity.technology/news/longevity-market-to-hit-67b-by-2035-due-to-rising-aging-concerns/

[43] Longevity.Technology. Longevity market to hit $67B by 2035 due to rising aging concerns. 2026. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://longevity.technology/news/longevity-market-to-hit-67b-by-2035-due-to-rising-aging-concerns/

[44] Grand View Research. Europe Longevity Wellness Pharmaceutical Market Size & Outlook. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.grandviewresearch.com/horizon/outlook/longevity-wellness-pharmaceutical-market/europe

[45] Grand View Research. Spain Longevity Diagnostics Market Size & Outlook. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.grandviewresearch.com/horizon/outlook/longevity-diagnostics-market/spain

[46] NielsenIQ. El 68% de los españoles considera que es proactivo en la gestión de su salud, según un nuevo informe de NielsenIQ. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://nielseniq.com/global/es/news-center/2025/el-68-de-los-espanoles-considera-que-es-proactivo-en-la-gestion-de-su-salud-segun-un-nuevo-informe-de-nielseniq/

[47] NielsenIQ. El 68% de los españoles considera que es proactivo en la gestión de su salud, según un nuevo informe de NielsenIQ. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://nielseniq.com/global/es/news-center/2025/el-68-de-los-espanoles-considera-que-es-proactivo-en-la-gestion-de-su-salud-segun-un-nuevo-informe-de-nielseniq/  

[48] Ministerio de Sanidad. Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024. Diciembre de 2025. [Consultado el 20 – 05 – 2026] Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/tablasEstadisticas/InfAnual2024/INFORME_ANUAL_2024.pdf

[49] Ministerio de Sanidad. Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024. Diciembre de 2025. [Consultado el 20 – 05 – 2026] Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/tablasEstadisticas/InfAnual2024/INFORME_ANUAL_2024.pdf

[50] Aegon. VIII estudio salud y estilo de vida. 2025. [Consultado el 20 – 05 – 2026] Disponible en: https://fr.zone-secure.net/responsivePreview/?url=https%3A%2F%2Ffr.zone-secure.net%2F700854%2F2474931%3Ftoken%3DDD2A221090620C18F41ADAA317D0F359

[51] Modelos de plan de negocios. Análisis de tendencias de mindfulness y meditación en España (2025). 2025. [Consultado el 20 – 05 – 2026] Disponible en:  https://modelosdeplandenegocios.com/blogs/news/analisis-tendencias-mindfulness-meditacion-espana 

[52] NielsenIQ. El 68% de los españoles considera que es proactivo en la gestión de su salud, según un nuevo informe de NielsenIQ. Junio de 2025. [Consultado el 02 – 12 – 2025] Disponible en: https://nielseniq.com/global/es/news-center/2025/el-68-de-los-espanoles-considera-que-es-proactivo-en-la-gestion-de-su-salud-segun-un-nuevo-informe-de-nielseniq/  

[53] OECD. Health at a Glance: Europe 2024. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/11/health-at-a-glance-europe-2024_bb301b77/b3704e14-en.pdf

[54] OECD. Health at a Glance: Europe 2024. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/11/health-at-a-glance-europe-2024_bb301b77/b3704e14-en.pdf

[55] Instituto de Salud Carlos III. Un estudio concluye que uno de cada cuatro médicos sufre síndrome de desgaste profesional o burnout. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.isciii.es/en/w/un-estudio-concluye-que-uno-de-cada-cuatro-medicos-sufre-sindrome-de-desgaste-profesional-o-burnout-1

[56] El País. Mapa de la atención primaria en España: más de la mitad de los centros de salud citan pasadas 48 horas. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2024-12-22/mapa-de-la-atencion-primaria-en-espana-mas-de-la-mitad-de-los-centros-de-salud-citan-pasadas-48-horas.html

[57] El País. Mapa de la atención primaria en España: más de la mitad de los centros de salud citan pasadas 48 horas. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:https://elpais.com/sociedad/2024-12-22/mapa-de-la-atencion-primaria-en-espana-mas-de-la-mitad-de-los-centros-de-salud-citan-pasadas-48-horas.html

[58] El País. Mapa de la atención primaria en España: más de la mitad de los centros de salud citan pasadas 48 horas. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2024-12-22/mapa-de-la-atencion-primaria-en-espana-mas-de-la-mitad-de-los-centros-de-salud-citan-pasadas-48-horas.html

[59] Deloitte. The Convergence of Health, Wealth, and Longevity Services. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.deloitte.com/us/en/Industries/life-sciences-health-care/research/convergence-of-health-wealth-and-longevity-services.html

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[61] CSIC. Indicadores básicos sobre envejecimiento 2025. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://envejecimientoenred.csic.es/wp-content/uploads/2025/10/enred-indicadoresbasicos2025.pdf

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[68] The Lancet Public Health. Estimation of the global prevalence of dementia in 2019 and forecasted prevalence in 2050: an analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. 2022. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  Estimation of the global prevalence of dementia in 2019 and forecasted prevalence in 2050: an analysis for the Global Burden of Disease Study 2019 – The Lancet Public Health

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[70] OECD. Promoting healthy longevity in Europe. En: Health at a Glance: Europe 2024. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:https://www.oecd.org/en/publications/health-at-a-glance-europe-2024_b3704e14-en/full-report/component-8.html  

[71] CSIC. Indicadores básicos sobre envejecimiento 2025. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://envejecimientoenred.csic.es/wp-content/uploads/2025/10/enred-indicadoresbasicos2025.pdf

[72] CSIC. Indicadores básicos sobre envejecimiento 2025. 2025. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://envejecimientoenred.csic.es/wp-content/uploads/2025/10/enred-indicadoresbasicos2025.pdf

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[76] Organización Mundial de la Salud (OMS). Social Isolation and Loneliness. [Consultado 20‑05‑2026]. Disponible en: Social Isolation and Loneliness  Encuesta Gent Gran CAST AAFF.indd 

[77] OMS. La conexión social está vinculada a la mejora de la salud y a un menor riesgo de muerte temprana. 30‑06‑2025 [Consultado 20‑05‑2026]. Disponible en: La conexión social está vinculada a la mejora de la salud y a un menor riesgo de muerte temprana

[78] OECD. Promoting healthy longevity in Europe. En: Health at a Glance: Europe 2024. 2024. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.oecd.org/en/publications/health-at-a-glance-europe-2024_b3704e14-en/full-report/component-8.html

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[100] Skeal. AI Meal Intake Tracking — No Hardware Required. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.skeal.co/

[101] Skeal. AI Meal Intake Tracking — No Hardware Required. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.skeal.co/

[102] Skeal. AI Meal Intake Tracking — No Hardware Required. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.skeal.co/

[103] Skeal. AI Meal Intake Tracking — No Hardware Required. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.skeal.co/

[104] Skeal. AI Meal Intake Tracking — No Hardware Required. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.skeal.co/

[105] Skeal. AI Meal Intake Tracking — No Hardware Required. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.skeal.co/

[106] Westfair Business Journal. Introducing ElliQ, a Robot Companion for Elderly New Yorkers. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://westfaironline.com/technology/introducing-elliq-a-robot-companion-for-elderly-new-yorkers/

[107] Westfair Business Journal. Introducing ElliQ, a Robot Companion for Elderly New Yorkers. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://westfaironline.com/technology/introducing-elliq-a-robot-companion-for-elderly-new-yorkers/

[108] Intuition Robotics. ElliQ. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://elliq.com/?srsltid=AfmBOoreIxS3UC2BWL83vu7pFiu26T-Pih5QlnC6cCtxqP6zn_MwxC19

[109] Intuition Robotics. ElliQ. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://elliq.com/?srsltid=AfmBOoreIxS3UC2BWL83vu7pFiu26T-Pih5QlnC6cCtxqP6zn_MwxC19

[110] Intuition Robotics. The Results Are In – Measuring the Efficacy of ElliQ. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.intuitionrobotics.com/post/the-results-are-in—measuring-the-efficacy-of-elliq

[111] Intuition Robotics. The Results Are In – Measuring the Efficacy of ElliQ. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en:  https://www.intuitionrobotics.com/post/the-results-are-in—measuring-the-efficacy-of-elliq

[112] The Robot Report. Intuition Robotics Partners with Kanematsu to Bring ElliQ to Japan. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.therobotreport.com/intuition-robotics-partners-with-kanematsu-to-bring-elliq-to-japan/

[113] EU-Startups. Spanish startup Vermut raises €1.5 million foreign investment for its app giving retirees a new lease of life. 2022. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.eu-startups.com/2022/10/spanish-startup-vermut-raises-e1-5-million-foreign-investment-for-its-app-giving-retirees-a-new-lease-of-life/

[114] Vermut. Vermut Madrid. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.vermutapp.com/es/madrid-md-es?location=40184

[115] Vermut. Vermut Madrid. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.vermutapp.com/es/madrid-md-es?location=40184

[116] LinkedIn. Fernando Dellepiane, publicación sobre social prescription, preventive health y Agetech. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://www.linkedin.com/posts/fernando-dellepiane_socialprescription-preventivehealth-agetech-ugcPost-7420523928667811841-b0nO/

[117] Wefunder. Vermut. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://wefunder.com/vermutapp

[118] Wefunder. Vermut. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://wefunder.com/vermutapp

[119] Wefunder. Vermut. [Consultado el 20-05-2026]. Disponible en: https://wefunder.com/vermutapp