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Más del 70% del cloud europeo está en manos de proveedores no europeos, lo que convierte la soberanía digital en un desafío estratégico para la UE

Europa avanza con fuerza en digitalización e inteligencia artificial, pero una parte esencial de esa transformación, la infraestructura en la nube, no está bajo control europeo. La mayor parte del almacenamiento, el cómputo y los servicios avanzados de cloud que utilizan empresas, administraciones y centros de investigación dependen de proveedores extranjeros.
Esta situación ha reactivado el debate sobre la soberanía digital, el control efectivo de los datos y la autonomía tecnológica del continente en un contexto de creciente tensión geopolítica y regulación digital. Como advierte la Universidad Pontificia Comillas, el acceso al cómputo en la nube se ha convertido en el ‘cuello de botella’ del desarrollo de la IA global.
El cloud es hoy tan esencial como la electricidad o las telecomunicaciones. Sin acceso a capacidad de cómputo, Europa no puede competir en IA, innovación empresarial ni servicios públicos digitales.
Según análisis recientes, más del 70% del cloud europeo depende de los grandes proveedores estadounidenses —AWS, Microsoft Azure y Google Cloud—, lo que reduce alternativas reales y aumenta el riesgo de dependencia estructural.
Interempresas subraya que almacenar datos en Europa no garantiza control, si la tecnología, la operación o la jurisdicción pertenecen a terceros países.
Migrar de un proveedor cloud a otro es complejo y costoso. Una vez que empresas y administraciones trasladan servicios críticos, la dependencia se refuerza.
La dependencia cloud no se limita a dónde están físicamente los datos. Los análisis coinciden en que existen tres capas clave:
1. Dependencia tecnológica: quién desarrolla y controla las plataformas, el software y los servicios avanzados. Europa consume tecnología cloud, pero no controla su diseño ni evolución.
2. Dependencia operativa: quién gestiona la infraestructura, el soporte y las decisiones técnicas críticas. Incluso con centros de datos en Europa, la operación suele estar en manos de proveedores extranjeros.
3. Dependencia legal: bajo qué jurisdicción se rigen los proveedores y qué leyes pueden afectar al acceso a los datos. Comillas recuerda que acuerdos como el de OpenAI y AWS evidencian que la jurisdicción estadounidense puede condicionar el acceso a datos europeos.
Conclusión: la soberanía digital exige control integral de la cadena tecnológica, no solo centros de datos en territorio europeo.
1. Estrategias multicloud e híbridas. Combinar proveedores globales con soluciones europeas para reducir riesgos y evitar dependencias absolutas.
2. Nube soberana por niveles. Aplicar mayores exigencias de soberanía en los datos y servicios más críticos, sin renunciar a la flexibilidad tecnológica. Este artículo de opinión en Interempresas destaca que la soberanía digital debe ser un modelo escalonado, no un enfoque único.
3. Portabilidad como principio clave. Diseñar sistemas que permitan mover datos y aplicaciones entre nubes para evitar el lock‑in.
4. Inversión europea en infraestructura. Reforzar capacidades propias en cloud, edge computing y centros de datos. Comillas señala que la UE necesita una respuesta firme para garantizar acceso competitivo al cómputo.
5. Regulación acompañada de innovación. Normas claras, pero combinadas con apoyo industrial y desarrollo de talento tecnológico.