¿Depende Europa de la nube extranjera? El reto silencioso de la soberanía digital
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El acceso a través de ChatGPT a tiendas que venden por internet creció un 181% interanual, convirtiendo la IA en el nuevo intermediario clave del comercio digital

La compra online está cambiando de forma silenciosa, pero profunda. Cada vez más consumidores ya no empiezan su proceso de compra en una web, una app o un marketplace: lo inician hablando con una IA. Los agentes de inteligencia artificial funcionan como ‘dependientes digitales’ capaces de resumir información, comparar productos, recomendar opciones y guiar al usuario hasta el final de la compra.
Según este artículo de La Nación, diferentes marcas y comercios están desplegando sus propios agentes para vender y atender por chat, especialmente en canales como WhatsApp, que se está consolidando como un nuevo mostrador digital impulsado por IA. El resultado es un ecosistema donde la IA se convierte en intermediaria clave del comercio digital, influyendo en qué descubrimos, qué comparamos y qué terminamos comprando.
El acceso a grandes comercios online a través de agentes de IA ha crecido un 181% en el último año, según datos de Comscore citados por el diario Información. Esto significa que millones de usuarios ya llegan a tiendas digitales tras interactuar con ChatGPT u otros agentes conversacionales.
Los agentes actúan como un buscador conversacional: resumen información, filtran opciones, comparan productos y redirigen al usuario hacia la tienda donde finaliza la compra. PuroMarketing señala que estos agentes se están convirtiendo en un canal habitual de acceso a retailers, transformando la forma en que los consumidores descubren y seleccionan productos.
Según La Nación, WhatsApp, el chat web y las redes sociales se están consolidando como los nuevos espacios donde ocurre la interacción comercial, gracias a agentes de IA capaces de atender, recomendar y vender en tiempo real.
Los dos sectores que concentran mayor tráfico digital global son moda y alimentación y supermercados, con cientos de millones de visitantes mensuales, según el análisis de Comscore citados en medios especializados.
– Menos fricción para el usuario. Comprar se vuelve más simple y conversacional. La IA asume la búsqueda, la comparación y la selección inicial, reduciendo el esfuerzo del consumidor.
– Cambio en el poder de decisión. Parte de la elección se traslada del consumidor al algoritmo. Esto redefine cómo se descubren marcas y productos: lo que la IA recomienda gana visibilidad; lo que no, desaparece del radar.
– Nueva competencia para comercios. Ya no basta con atraer clics; hay que ser la opción que el agente de IA considera relevante, optimizar la información del catálogo y destacar en los criterios que los agentes utilizan para recomendar.
– Transformación del empleo comercial. La atención al cliente se automatiza en tareas repetitivas, mientras los humanos se concentran en supervisión, resolución de casos complejos y gestión de incidencias.
– Riesgos de transparencia y sesgos. Crece la necesidad de saber por qué una IA recomienda un producto: ¿por precio? ¿por valoración? ¿por acuerdos comerciales? La opacidad puede afectar la confianza del consumidor.
– Privacidad y datos. La personalización exige contexto: historial, preferencias, compras previas. Esto refuerza la importancia del marco europeo de protección de datos, especialmente para usuarios españoles.
– Confianza digital. La experiencia de compra dependerá cada vez más de la fiabilidad del agente y del canal que lo integre. La confianza será un factor decisivo en la adopción.
1. Optimizar catálogos para IA: datos estructurados, descripciones claras, precios actualizados y disponibilidad en tiempo real.
2. Integrarse en canales conversacionales: WhatsApp, chat web y asistentes donde ya están los consumidores. Los agentes deben poder acceder al catálogo y responder con precisión.
3. Facilitar la recomendación algorítmica: trabajar reseñas, valoraciones y atributos clave que los agentes utilizan para decidir qué recomendar.
4. Prepararse para el “agent‑first commerce”: asumir que una parte del tráfico llegará desde IAs, no desde buscadores tradicionales. Esto implica adaptar estrategias de marketing, SEO y conversión.
5. Garantizar confianza y cumplimiento: transparencia, protección de datos y seguridad como ventaja competitiva frente al usuario europeo.