Cuando la IA finge ser buena: los riesgos ocultos del ‘scheming’
OpenAI y Apollo Research han detectado que algunos modelos pueden fingir buen comportamiento para ocultar sus verdaderas metas. Esto no significa que la inteligencia artificial…
La inteligencia artificial generativa es una herramienta poderosa que puede potenciar el talento humano. Comprender sus implicaciones laborales es el primer paso para adaptarse, crecer y liderar el cambio. En este artículo te explicamos qué profesiones están más y menos afectadas y cómo prepararse para convivir con la IA en el entorno laboral

El estudio Working with AI: Measuring the Occupational Implications of Generative AI, elaborado por Microsoft y publicado este año, analizó 200.000 solicitudes de usuarios a Copilot, el asistente de IA generativa integrado en productos como Word, Excel y Bing. Los resultados mostraron que:
El informe Superagency in the workplace: Empowering people to unlock AI’s full potential, de la consultora McKinsey, refuerza esta visión: estima que hasta el 40% del tiempo laboral en ocupaciones cognitivas puede ser asistido por IA generativa, lo que representa un cambio estructural en cómo se organiza el trabajo.
El estudio de Microsoft identificó ocupaciones que pueden automatizarse hasta en un 50%, especialmente aquellas con tareas repetitivas, estructuradas y basadas en lenguaje. Entre las más afectadas están:
Estas profesiones comparten una alta dependencia de la comunicación estructurada, el procesamiento de datos y la interacción con usuarios, lo que las hace altamente susceptibles a la automatización por IA generativa.

Por el contrario, las ocupaciones con baja aplicabilidad de IA suelen requerir habilidades manuales, presencia física o conocimiento técnico específico difícil de replicar digitalmente. Entre ellas destacan:
Estas profesiones implican intervención física directa, toma de decisiones en entornos impredecibles o contacto humano especializado, lo que limita la capacidad de la IA para sustituirlas.

La IA generativa puede mejorar procesos, pero también plantea riesgos si no se acompaña de una adaptación profesional:
Desarrollar habilidades complementarias a la IA que no pueden ser replicadas por algoritmos y aportan valor diferencial en entornos automatizados:
Aprender a usar herramientas IA como Copilot
Copilot permite reducir cargas repetitivas, como redactar correos, resumir documentos o generar informes. Su uso mejora la productividad y libera tiempo para tareas más complejas o creativas. Según Microsoft Research, las personas que utilizan IA generativa como Copilot reportan una reducción del 25% en el tiempo dedicado a tareas repetitivas y rutinarias, lo que les permite enfocarse en actividades más estratégicas o creativas.
Adoptar una mentalidad de aprendizaje continuo
La IA evoluciona rápidamente. Adaptarse es clave para mantener la empleabilidad. La IA puede actuar como asistente, coach o tutor, pero no sustituye el criterio humano. McKinsey introduce el concepto de ‘superagencia’, que describe cómo la IA puede empoderar a los trabajadores para tomar mejores decisiones, aprender más rápido y colaborar de forma más efectiva.