La IA entra en las ofertas de empleo: España multiplica por nueve su demanda en cinco años
Las empresas buscan cada vez más profesionales capaces de utilizar herramientas de inteligencia artificial, aunque siguen siendo una minoría del mercado laboral. Marketing, atención al cliente y servicios financieros lideran la incorporación de competencias relacionadas con esta tecnología
Hace unos años, saber utilizar herramientas de inteligencia artificial era una habilidad reservada a perfiles tecnológicos muy especializados. Hoy la situación es diferente. Cada vez más empresas incluyen referencias a la IA en sus procesos de selección y empiezan a valorar que los candidatos sepan utilizar este tipo de herramientas en su trabajo diario.
La pregunta es si estamos ante una competencia deseable o ante un requisito que terminará siendo tan habitual como manejar hojas de cálculo, plataformas colaborativas o redes profesionales.
Los datos muestran un crecimiento muy rápido de la demanda, aunque todavía representan una parte minoritaria del mercado laboral. Lo interesante no es solo cuántas ofertas la mencionan, sino qué sectores la solicitan, qué salarios ofrecen y cómo está cambiando el acceso al empleo para quienes se incorporan al mercado laboral.
La demanda crece, aunque sigue siendo minoritaria
La presencia de la inteligencia artificial en las ofertas de empleo españolas se ha multiplicado en pocos años. Según un análisis de Randstad España, en 2021 apenas 3 de cada 10.000 ofertas publicadas en España hacían referencia a la IA. En el primer trimestre de 2026 la cifra había ascendido a 27 por cada 10.000 ofertas, nueve veces más que cinco años antes. El estudio sitúa además a España por delante de países como Alemania o Francia en este indicador.
Sin embargo, conviene interpretar correctamente el dato. Aunque el crecimiento es espectacular, 27 ofertas por cada 10.000 continúan representando una proporción reducida del mercado laboral. La IA está ganando presencia rápidamente, pero todavía no domina la contratación.
La tendencia, no obstante, parece clara: cada vez más empresas consideran que comprender estas herramientas aporta valor profesional.
Una realidad amplia
Cuando se habla de empleo e inteligencia artificial, suele pensarse automáticamente en ingenieros, científicos de datos o expertos en algoritmos. Sin embargo, los estudios muestran una realidad más amplia.
Los sectores que más están incorporando competencias de IA pertenecen a actividades donde el trabajo se basa en texto, comunicación y gestión de información. Entre ellos destacan:
- Atención al cliente.
- Marketing.
- Comunicación digital.
- Creación de contenidos.
- Gestión administrativa.
Según los informes analizados, la mayor parte de las empresas no busca personas capaces de crear modelos de IA desde cero. Lo que demandan son profesionales capaces de utilizar herramientas ya existentes para mejorar su productividad. Este estudio de PwC distingue precisamente entre dos perfiles:
- Usuario de IA: profesional que incorpora herramientas de inteligencia artificial a su actividad habitual para redactar, analizar información, generar contenidos o automatizar tareas.
- Desarrollador de IA: especialista encargado de diseñar, entrenar o adaptar modelos y sistemas de inteligencia artificial.
Los primeros representan la mayoría de la demanda y son también los que más están creciendo. La conclusión es sencilla: la IA se está convirtiendo en una competencia transversal que complementa una profesión, más que en una profesión independiente.
¿Se cobra más por saber IA?
La respuesta corta es sí, aunque el impacto varía mucho según el sector. Los estudios de PwC identifican una prima salarial asociada a las competencias en IA. Es decir, los puestos que exigen este tipo de conocimientos suelen ofrecer remuneraciones superiores a posiciones comparables que no las requieren.
Las diferencias son especialmente elevadas en servicios financieros, tecnología, telecomunicaciones y medios, y consumo y marketing digital. En sectores más tradicionales la diferencia existe, pero es menos intensa.
Por su parte, Randstad señala ejemplos concretos donde perfiles júnior relacionados con contenidos o atención al cliente pueden recibir salarios entre un 20% y un 25% superiores cuando incorporan competencias de IA a su trabajo. No obstante, es importante recordar que estos datos proceden de ofertas de empleo y análisis sectoriales, no de nóminas reales. Sirven para observar tendencias, no para predecir el salario exacto de una persona concreta.
La otra cara de la moneda
Mientras las competencias en IA aumentan el valor de muchos profesionales, algunos estudios apuntan a un efecto menos positivo para quienes intentan incorporarse al mercado laboral. Las empresas parecen elevar progresivamente sus expectativas respecto a los perfiles de entrada. Según diversos análisis internacionales, los puestos junior tradicionales pierden peso mientras crece la demanda de competencias más avanzadas relacionadas con autonomía, análisis, capacidad de decisión y uso de herramientas digitales.
La consecuencia es una paradoja: saber utilizar IA puede mejorar la empleabilidad, pero la propia IA también puede elevar el nivel de exigencia para acceder a determinados puestos. Organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo o la Comisión Europea han advertido de que los jóvenes y las personas con menor cualificación podrían necesitar apoyo específico para adaptarse a estos cambios.
Eso no significa que estemos asistiendo a una destrucción masiva de empleo. De hecho, la propia OIT señala que hasta ahora no existen evidencias de despidos generalizados provocados por la IA generativa. Lo que sí está cambiando es el tipo de habilidades que las empresas consideran valiosas.
Conclusiones
Más allá de los porcentajes concretos, hay tres ideas que aparecen de forma consistente en todos los informes.
- La IA empieza a ser una competencia profesional relevante. Las empresas la mencionan cada vez más y valoran que los trabajadores sepan utilizarla para mejorar procesos y productividad.
- Lo importante no es programar IA. La mayor parte de las ofertas busca profesionales que sepan aplicar herramientas ya existentes a su trabajo cotidiano.
- El contexto importa. La ventaja salarial y la demanda varían enormemente según el sector, el nivel de especialización y la experiencia previa.
En otras palabras, aprender IA no sustituye al conocimiento profesional. Lo complementa.
Implicaciones para la sociedad
- Para quien busca empleo: conviene analizar qué herramientas están utilizando las empresas del propio sector y aprender a integrarlas en la actividad profesional habitual.
- Para quien estudia: la combinación de conocimientos específicos de una disciplina con competencias en IA parece convertirse en una ventaja cada vez más valorada.
- Para las empresas: la escasez de talento especializado continúa siendo un reto. Formar a los equipos existentes puede resultar más viable que competir por un número limitado de expertos.
- Para las administraciones: garantizar que jóvenes y trabajadores en transición profesional puedan acceder a formación en IA será clave para evitar nuevas brechas laborales.
Conceptos clave
- Prima salarial: diferencia retributiva asociada a una competencia específica.
- Usuario de IA: profesional que utiliza herramientas de IA para mejorar su trabajo sin desarrollar los modelos.
- Desarrollador de IA: especialista que diseña, entrena o ajusta sistemas de inteligencia artificial.
- Proporción frente a volumen: que aumente el porcentaje de ofertas relacionadas con IA no implica necesariamente que el número absoluto de empleos sea masivo.