¿Trabajará la IA por nosotros o en nuestro lugar?

Anthropic explora tres posibles futuros económicos y sus efectos sobre salarios, empleo y productividad. Su modelo sugiere que los trabajadores del conocimiento podrían ser los más expuestos a la automatización avanzada

La irrupción de la inteligencia artificial ha reabierto una de las preguntas más importantes de nuestro tiempo: ¿qué ocurrirá con el empleo cuando las máquinas sean capaces de realizar cada vez más tareas intelectuales? ¿Habrá más crecimiento económico, más desempleo, ambas cosas a la vez o un resultado completamente distinto?

Con el objetivo de analizar posibles respuestas, el equipo económico de Scenarios for our Economic Future, impulsado por Anthropic, ha desarrollado un modelo que simula distintos escenarios para la economía estadounidense hasta 2030. La herramienta no pretende adivinar el futuro, sino mostrar cómo podrían evolucionar los salarios, el empleo y la productividad según cambien factores como la capacidad de la IA o la velocidad con la que empresas y organizaciones la adopten.

La principal conclusión es que el impacto de la IA podría ser muy distinto según el tipo de trabajo. Y, en contra de lo que muchos esperan, algunos de los profesionales más expuestos no serían necesariamente quienes realizan tareas manuales, sino quienes trabajan con conocimiento e información.

Una economía construida a partir de tareas

El planteamiento del estudio es relativamente sencillo. En lugar de analizar profesiones completas, divide cada empleo en tareas concretas. Bajo esta lógica, una misma ocupación puede verse afectada de formas muy diferentes. Algunas tareas siguen realizándose exactamente igual; otras se vuelven más eficientes gracias a la IA. Algunas pueden ser completamente automatizadas y aparecen nuevas responsabilidades relacionadas con la supervisión de sistemas inteligentes. Por ejemplo, un profesional sanitario podría seguir desempeñando la atención directa a pacientes mientras utiliza IA para documentar historiales clínicos o redactar informes con mayor rapidez.

El modelo considera que la economía es, en esencia, la suma de millones de tareas realizadas por personas, máquinas y programas. Cuando cambia quién realiza esas tareas y cómo se realizan, cambia también la productividad global del sistema económico.

Tres escenarios posibles para 2030

Para comprender mejor los efectos potenciales de la inteligencia artificial, Anthropic plantea tres escenarios diferenciados:

  • Escenario moderado: una innovación comparable a internet. En el escenario más conservador, la IA genera mejoras importantes de productividad, pero su impacto se asemeja al que tuvieron otras innovaciones digitales. Hay crecimiento económico y cambios laborales, aunque dentro de parámetros relativamente asumibles.
  • Escenario sustancial: la IA realiza gran parte del trabajo intelectual. En este caso, los sistemas de IA serían capaces de ejecutar aproximadamente la mitad del trabajo basado en conocimiento. Muchas tareas se automatizan o se realizan con mayor autonomía, impulsando un crecimiento económico muy superior al habitual.
  • Escenario extremo: la IA supera a los humanos en la mayoría de las tareas cognitivas. La hipótesis más radical contempla sistemas capaces de ejecutar de forma autónoma gran parte de las actividades intelectuales actuales.

Según el modelo, este escenario produciría un incremento del PIB estadounidense superior al 30 % respecto a una situación sin IA y tasas de crecimiento cercanas al 15 % anual. Una economía podría llegar a duplicar su tamaño cada cuatro o cinco años si se mantuviera una dinámica semejante. Los propios autores subrayan que se trata de una simulación teórica y no de una previsión.

Ganadores y perdedores

La parte más llamativa del estudio es la relativa al impacto sobre distintos grupos profesionales. En los escenarios más intensos, los llamados trabajadores del conocimiento podrían ser los más afectados. Entre ellos se encuentran ocupaciones como programadores, analistas financieros, profesionales jurídicos, especialistas administrativos y redactores y periodistas. Según las simulaciones, sus salarios podrían estancarse o incluso retroceder en los escenarios más extremos, acompañados de un aumento significativo del desempleo.

Mientras tanto, algunas profesiones manuales o técnicas podrían experimentar una demanda creciente: electricistas, fontaneros, personal sanitario, técnicos de mantenimiento o profesionales de la construcción. La razón es sencilla. Si la IA acelera el diseño, la planificación y la gestión, seguirá siendo necesario que muchas tareas físicas se ejecuten en el mundo real.

No obstante, el estudio reconoce que la transición entre profesiones no es automática. Aprender un nuevo oficio requiere tiempo, formación y capacidad de adaptación.

Pero, más allá del empleo, uno de los aspectos más relevantes del modelo se refiere al reparto de la riqueza. Actualmente, una parte importante de lo que produce la economía termina convirtiéndose en salarios. Sin embargo, algunos de los escenarios planteados sugieren que la IA podría incrementar el peso relativo del capital frente al trabajo.

Dicho de otra forma: la economía podría generar mucha más riqueza, pero una proporción creciente de esa riqueza podría concentrarse en quienes poseen infraestructuras tecnológicas, centros de datos, modelos de IA o plataformas digitales. El debate deja entonces de ser tecnológico para convertirse en una cuestión económica y social: ¿cómo repartir los beneficios de una economía mucho más productiva?

Lo que el modelo no contempla

Los propios investigadores advierten de que ninguna simulación puede incorporar toda la complejidad del mundo real. Entre otras cuestiones, el modelo no incorpora crisis financieras, recesiones económicas, decisiones políticas futuras, cambios regulatorios o riesgos extremos asociados a la IA.

Además, existe una limitación especialmente relevante: el estudio se centra principalmente en tareas cognitivas y no contempla escenarios donde robots avanzados puedan automatizar gran parte del trabajo físico. Eso significa que profesiones como electricista o fontanero aparecen relativamente protegidas en la simulación, pero podrían verse afectadas si la robótica avanzara con suficiente rapidez durante la próxima década.

¿Por qué es importante para la sociedad?

  • Reciclaje profesional. Si algunos de los escenarios más intensos llegaran a materializarse, millones de trabajadores necesitarían actualizar sus competencias o incluso cambiar de ocupación. La formación continua podría convertirse en un elemento central de la empleabilidad.
  • Desigualdad. La gran cuestión planteada por el estudio no es si habrá crecimiento económico. En todos los escenarios analizados aparece crecimiento. El interrogante es quién capturará la mayor parte de ese crecimiento.
  • Políticas públicas. Explorar estos escenarios permite a gobiernos, empresas y organizaciones prepararse con antelación. Diseñar respuestas antes de que los cambios se produzcan suele resultar mucho menos costoso que reaccionar cuando la transformación ya está en marcha.

Conceptos clave

  • Trabajador del conocimiento: profesional cuya actividad depende principalmente de tareas intelectuales o de gestión de información.
  • Tarea aumentada: actividad que sigue realizando una persona, pero con apoyo de la IA.
  • Tarea automatizada: actividad que la IA puede ejecutar de forma autónoma.
  • Reparto capital-trabajo: distribución de la riqueza generada entre salarios y beneficios del capital.
  • Econ Scenario Explorer: herramienta desarrollada por Anthropic para explorar distintos escenarios económicos relacionados con la IA.
  • Automejora recursiva: capacidad de la IA para contribuir al desarrollo de sistemas de IA cada vez más avanzados.